Pasos trascendentales que caminamos cada día. Nos encaminamos hacia el mismo destino, hecho para figurar en el miedo más profundo, probablemente.
La estafeta es entregada a cada uno sin advertir de la responsabilidad que ello conlleva. Asumimos la vida como una constante, cuando la constante no es otra que la misma muerte.
Damos la vida "por sentado" y la muerte como ese umbral no deseado. ¿Realmente vivimos? - Porque su enemiga -o ¿aliada?- Se nos acerca cada vez más o vamos hacia ella, ¡¿Qué importa?! Vivimos para vivir, vivimos para morir -irremediablemente- o ¿morimos cada vez que damos todo por las causas que queremos vivir?
Requisito indispensable para morir: vivir, entonces vivamos.