Estoy en medio de pagos y colas,
música y servilletas.
Aún falta mucho por hacer,
pero aún lo podré hacer esta semana.
Me detuve a tomar un café,
aunque haya un calor picante afuera.
Dejaré que se enfríe la tarde
para volver.
domingo, 31 de julio de 2016
Cosas por hacer
Anécdotas sin cronología
La fruta sobre la mesa, maduró pronto.
Una manzana se pudrió.
La canción que me eriza la piel, acabó.
Una mirada me hizo dar un guiño o me guiñó para mirarla.
Unos labios que piden un beso, un silencio que lo espanta y sólo queda aguantarlo una vez más.
Una palabra que hace recordar tanto.
Una gota de sudor que atraviesa un campo de luces y lunares.
Un puñado de aves que surcando el cielo, dejan el parque.
Pecas que en ciertos escotes distraen a todos o las pecas son lo de menos.
Ese libro que hizo dejar la lámpara encendida.
Viajes y promesas que se postergan.
Desespera esperar el autobús.
El calor del alquitrán, que a la distancia distorsiona tu figura.
Cambia la luz del semáforo.
Hace horas fue la hora de salida.
Despierto y apago la luz de la lámpara.
Otro día y vamos.
El mercado que no he visitado.
El resfriado que no descansa ni deja descansar, el muy maldito.
Dos manos ajenas que se toman por propias.
La noche que eleva el misterioso deseo de estar.
El día que amenaza con acabarse.
Empezar a trabajar, saludar y ponerse al tanto.
Hacer los pagos de cada mes.
La señora que se cuela en la fila del banco.
Otro libro que termino y regreso a repetir su final, entre mis manos.
Esa luz que deslumbra, luego de tanta oscuridad.
Tener que pedir azúcar para el café, aunque no la use.
Y el incesante sonido de tazas y cucharillas sobre las mesas.
Besos que se arrepienten,
otros que ni se antojan.
Abrazarse por apariencia o
cualquier excusa para abrazarla.
Y la «friend zone» que ya está sobrepoblada, no cabe ya un alfiler.
Repetí la canción porque sí.
Ese trago tal vez te caliente el corazón.
Ir a leer el periódico que ya leí y escuché, que no me gustaron, sólo ha sido para saber.
En el cine, una película ambientada en África, se exhibe a mediodía, sin aire acondicionado.
Llegar a casa a dormir y hacer todo, menos eso, ya hay que levantarse.
Sale el sol y ver que pase cada segundo otra vez o por vez primera.
domingo, 17 de julio de 2016
Nada
No nos queda nada,
No nos queda nada en este domingo de sol arrepentido,
Entre esas nubes que se disuelven, se unen y se deshacen otra vez, no nos queda nada.
Solamente
Nos queda esa música diáfana y lejana,
Nos queda el recuerdo que culpable se arrepiente cuando ya no nos queda nada.
No nos queda nada,
únicamente las calles grises
en los días húmedos y nublados,
Nos queda nada más
ver partir al último día,
la última noche,
la última nota,
la última gota,
al último dolor.
Nos queda sólo eso,
Nada
sábado, 16 de julio de 2016
Y la tarde se acaba
Se rumora que la tarde se acaba,
lo puedo ver en tus ojos, alejándose lentamente.
La tarde se acaba, se nos va de las manos, se va de nuestras vidas, se va de nuestra vida.
Te puedo ver
refrescándote a la sombra proyectada
por el sol que agonizante deambula y
se desvanece del otro lado de la pared.
La tarde se acaba,
muere sin percatarme que
estuvo conmigo,
en silenciosa compañía,
siendo parte de mi vida.
Su rostro se ve más cansado,
lánguido y oscuro,
perenne y extenso
y no es más
que un simple destello ámbar.
Se apaga.
La he perdido una vez más,
me engañé pensando que aquí estaría.
Se ha ido y se vuelve una huella en el firmamento, un recuerdo,
Una tarde.
viernes, 15 de julio de 2016
De la mano
Tomados de la mano,
Se detienen a la puerta,
se ven fijamente.
Recuerdan miradas cruzadas,
Por instantes olvidadas,
que dieron paso para seguirse encontrando.
Los latidos se aceleraron,
se incorporaron hasta acomodarse,
y acercarse mucho más,
saben que el momento es irrenunciable,
impostergable y totalmente deseado.
Lunas, soles, nubes, lluvias y cafés se dieron cita para el encuentro.
Viéndose fijamente,
cada vez más cerca,
la noche se acentúa,
la oscuridad y su cercanía los cobija
y la solución al nerviosismo dado,
se ve resuelto en el roce de labios
que hace volar la imaginación,
abrazarse más fuerte y
besarse aún más.
Saben que las calles son testigos de
su aventura,
que el viento llegaría
a presenciar la unión.
Besos frutales, abrazos azules,
Amores perdidos y
pasiones reencontradas.
Lunar
El lunar que en tu cuello me muestra el punto de partida,
De repente me limito solamente a observarlo, detenidamente,
detalle a detalle y
Saber que forma parte de un universo de poros en el que quiero viajar y llegar a conquistar.
Y muy cerca, muy cerca, me detengo a hundirme en tu mirada profunda, que evoca a galaxias lejanas, distintas, distantes y perpetuas,
en esos ojos que emiten la luz más clara que puedo apreciar,
con el color terroso característico de la vida que forma raíces en donde plante su mirada.
Y vuelvo al lunar, mi inicio, mi final. Sabor a miel, un toque de sal que con un suave beso hago desaparecer por instantes ese universo femenino que hace frente a mi llegada.
jueves, 14 de julio de 2016
Sed
Los intrépidos arrebatos que transitan por las carreteras de mi cuerpo,
entre el delirio y la pasión que desbordan los besos acomplejados,
inhibidos,
casi ausentes,
ante una boca sedienta de atención.
Llegando a conocer todos los detalles, uno del otro.
Nos cubrimos con el infinito firmamento nocturno,
dejando pasar las horas,
deseando que la noche dure lo suficiente como para encontrarnos otra vez,
de noche.
Para leer los pliegues de tu piel con mis dedos
y encontrar nuestras miradas en la mañana inaugural
de emociones encontradas.
Mientras tanto,
la luna resplandeciente
sobre tu vibrante piel,
me deja apreciar los últimos segundos de la moribunda oscuridad de la noche,
los ojos
que en instantes
abrirán su mirada.
martes, 5 de julio de 2016
Las horas
Las horas,
de los relojes caen.
Caen como las hojas de los árboles otoñales.
Y crujen con el paso del tiempo y tu presencia.
Presencia que se desvanece bajo la sombra del tiempo.
Ese tiempo irremediablemente atroz, que deja tu sombra y tu adiós.
Adiós, que permanece ensombrecido.
Ensombrecido por la espera de tu encuentro y
estás ahí, a la espera del rayo de luz que se esconde.
Se esconde y no aparece.
lunes, 4 de julio de 2016
Diagnóstico
Empezaban a diagnosticar su muerte, a pronosticarla tal vez.
La indiscutible indiferencia mutua había dejado cicatrices imborrables que crecían conforme pasaba el tiempo.
Y tras la batalla tardía de la indiferencia, que corroe las almas hasta dejar un inmenso vacío en el que transitan todos los dolores, todos los pesares...avanza.
Ardua tarea el intentar siquiera acercarse; enredándose, asfixiado, sale a tiempo el alma que intentó inmiscuirse y tratar de hacer florecer en ese valle en el que la penumbra ha gobernado.
Y de repente, potencia el dolor. Avanza el calor y solamente hace falta esperar.
¿Habrá tiempo? ¿Querrá sentir? ¿Querrá esperar?
Y así siguió la incertidumbre. Amores, noches y vientos vienen y van, han ido y regresado. Han bebido de lo que quiso dar, han vivido y sobrevivido noches enteras, cuerpos anegados en sudor y fatiga de deseos y saliva.
Y los sentimientos carcomidos por el desasosiego, por los deseos cumplidos hasta donde inicia de nuevo el sentimiento sufrido.
Tiempo después, solamente el tiempo le dio la experiencia necesaria ante la explosión emocional que desencadenó la indiferencia acumulada, los labios enredados con los labios desgastados, los latidos visibles a través del pecho fatigado y la necesidad inconclusa en donde convergen el amor, el vacío, la indiferencia y el deseo. Y no se le diagnosticó más la muerte, sino la muerte lo ha condenado al amor.