miércoles, 25 de octubre de 2017

Sin importancia diaria

Cosas importantes que le pasan a todo el mundo, todo el tiempo. A veces sin darnos cuenta, otras más para que sean la anécdota del día. De esas que nunca figurarán en los periódicos, ya que están destinados a «sociales», deportes, corrupción y delitos más comunes. Así que son esos momentos capturados con alguna cámara de fotos o video, o en el peor de los casos, solamente presenciados por algún transeúnte, aunque no tenga lo necesario para demostrarlo.

Una señora con sus más de ochenta años, con bastón y canas, vuela por los aires al tropezar sobre una carretera en reparación. Se da cuenta el policía de tránsito, que la ayuda a incorporarse y a cruzar la calle.

Comprando frutas en el mercado, un hombre de mediana edad, pierde la batalla del equilibrio y tira la mitad de lo comprado sobre las calles húmedas. Trágico.

En una tienda de café, a la espera de ser atendido, pongo atención al pedido de la mujer que se encuentra ventajosamente antes de mí. Pide todo lo necesario para un capuchino, pero descafeinado, leche deslactosada y descremada. —¿Con azúcar?  -No, con Splenda. Yo le habría dado agua pura.

A esa mujer, que se está maquillando con esmero y a destiempo, a la vista de todos...los que pongan atención. ¿Será bueno avisarle que sus medias se echaron a perder?

Por poco se dobla el tobillo una mujer en tacones, pero sigo caminando como si no me hubiera fijado. Ella hizo lo mismo.

Un joven va escuchando su música o lo que fuera, con los audífonos incrustados en sus orejas y por ende, disfrutando de los sonidos que percibía, cuando, de repente, se queda sin la percepción en un oído y la cara que ha puesto ha sido de desconsuelo. Sentimiento parecido al dejarlos en casa y tener que aguantar voces extrañas o comprar otros.

Las conversaciones ininteligibles verbalmente entre los niños, pero que solamente ellos entienden. Pero quieren que sepamos de qué va la plática.

La insistencia para ir a jugar de nuevo, pero ya estás empezando a tener hambre y sed. Ya me había cansado de estar agachado.

Negarse hoy -de nuevo- a adquirir Netflix porque «ni lo usaré». ¿Y qué?

Ya había terminado la semana laboral y el café parece una buena idea. Me preguntan mi nombre y lo digo sin entusiasmo. No tuve ganas de corregirlo. Ya me estoy acostumbrando a que la gente se dé de tropezones al escribir con faltas de ortografía.

jueves, 19 de octubre de 2017

Ven

Ven, que la mayor parte del día he pensado en ti
Ven, para recorrer los segundos del día a mi lado.
Desde hace mucho tiempo me pregunto cuándo te veré.

Ven, que mañana habrá mucho frío y habrá que zarpar hacia otra costa, cálida, un poco más lejos de lo habitual.
Ven, que hay una tormenta dentro de mí,
Ven, que hay mucho por hacer y por decir.
Ven, que he pasado muchos días sin dormir,
ven, ahora que estoy desarmado, frente a ti.

Ven conmigo,
donde hay vientos fuertes,
donde las olas nos golpeen con fuerza,
hasta tumbarnos,
donde el sol nos caliente
con sus últimos destellos del día
hasta ver las estrellas.

Vamos, que podremos trenzar
las almas y los dedos,
las miradas y el aliento.
Vamos, que las horas pasan,
pasan rápidamente aunque yo no quiera.
Vamos, que los minutos se acaban, pero estos recuerdos brillarán más allá de la juventud.

De la juventud que no se acaba,
que solamente se apaga, si queremos.
Vamos, que se hace tarde
y no volveremos a vivir ese mismo momento, únicamente en los recuerdos enlazados, enlatados hasta que los abramos de nuevo,
si vamos a arriesgarnos.

domingo, 15 de octubre de 2017

Atravesando la noche

Navego a través de la noche espesa,
Hasta llegar al amanecer,
que me encuentra llegando
al otro lado del océano del día.

En las sombras profundas te tenía en mente,
No podía, no podía ver ni siquiera mis manos,
Cerré los ojos un momento, para saber que estabas allí, adonde quiera que yo iba.

Instantes bajo la tormenta,
minutos después reinó la calma,
acechando el frío de frente,
disfrutando del tiempo que te tenía en mente.

Aunque la lluvia amenazante
escupía relámpagos,
las nubes luchando entre sí
y yo en medio de esa batalla,
escuchando a lo lejos tu voz.

Y las sombras van cayendo vencidas,
ganando esta batalla,
no ha amanecido,
todavía.

Y se mueren las sombras
a causa de la luz del día, sé que las volveré a ver... de nuevo,
por la noche, pero ya te habré visto,
Llegaré a verte.

sábado, 14 de octubre de 2017

Mientras escribo

Mientras escribo
muchas cosas pasan por mi mente,
escribiendo cartas,
garabateando en esta realidad
que parece cada vez más ficticia
y menos certera que el pronóstico del clima.

Bebiendo café por las noches,
por los días, por la vida,
que quema, queman ambos,
el café y la vida.

Mientras escribo,
las sombras se proyectarán
hacia la oscuridad plena,
hasta que la luz nuevamente quiera desvanecerlas.

He venido a verte
para decir de frente lo que he escrito,
he sentido y pensado.

Mientras escribo
ensayo el encuentro,
Mientras escribo,
escribo lento
Para olvidar el frío
que levanta los hombros y esconde la cabeza.

Deseando que las calles estén vacías,
Que el único sonido que escuche
sea el de nuestra respiración y la libertad
de caminar bajo esta lluvia que nos persigue,
Y que la vergüenza que sintamos sea incierta.

Que las manos sean cómplices en darnos calor, con café, agua, lluvia, viento, hojas, letras y besos
Mientras escribo.