lunes, 29 de agosto de 2016

Lluvia persistente

Atravesar la tarde hacia la oscuridad plena, embriagándome del calor que se niega a desaparecer y la lluvia aprisionándome,
cayendo sobre mí.

Esos pasos, esas calles, esas personas, moviéndose hacia su destino o hacia algún oasis incrustado en el alquitrán húmedo, inundado.

¡Ah!
el anhelo de estar en un sitio en donde no se esté, tratando de borrar el pasado,
donde la lluvia, la tormenta no nos detenga,
aunque parece tener éxito,
no creo que me venza.

Pero pronto, sé que la oscuridad dará paso a la luz y el día sorprenderá a la tarde y a la noche. Luego todo seguirá como siempre y el ciclo se repetirá una, otra y otra vez que la lluvia nos invada.

domingo, 21 de agosto de 2016

5 minutos más

La tenue luz que cada momento invadía la habitación, ocupó el terreno, que marchitado por el tiempo, aún seguía siendo su rostro.

La frase lastimera de siempre, para poder quedarse tumbado boca abajo sobre la cama, aplastando su cara contra ese par de almohadas que habían desaparecido la noche anterior.

El despertador, -sí, ya había sonado muchas veces- seguía en «alarma pospuesta», hasta que decidió de una vez, apagarla. Esa mañana tuvo un extraño diálogo interno. Lamentando acciones que en un pasado, no llevó a cabo y que le mermaban las ganas actuales de salir a dar un paseo.

Lo primero que hizo fue darse un baño y prepararse para salir y hacer un desayuno, lo más fácil y rápido posible. El café logró darle ese espaldarazo necesario como para iniciar su salida. Lo necesario, -se decía-, es salir lo más pronto que se pueda de aquí, me sofoca estar metido aquí.

Lo que más rabia le causaba, era mantenerse quieto, estar en un sólo lugar sin poder hacer nada al respecto, fuera de sus posibilidades, claro está.

Lo bueno fue que era fin de semana y la ciudad descansa, en parte, del bullicio diario, aunque no faltaba algún imbécil que hiciera de cada oportunidad, un atasco. Tenía muchos planes en mente, para vaciarla y para llenarla. A pesar de todo, en el fondo era optimista, realista, pero con la suficiente euforia y ánimo como para lograr mucho más.

Llegando a su destino, se dispuso a realizar de una vez por todas, su itinerario. Finalmente hizo lo que tanto le había costado y se preguntó por qué no lo había hecho antes. Con una cara de satisfacción y alivio. Se dio a la tarea de apagar su mente de ese ruido de responsabilidad que tanto tiempo le había tomado.

Siguió empezando y terminando proyectos con la misma energía y satisfacción que las otras cosas que hacía. Y finalmente, algo que no tenía en sus planes, apareció velozmente ante sus ojos. Eran los ojos que había soñado, era la mujer que vio alguna vez en ese lugar que no recuerda su nombre. Estaba allí, estuvo, se desapareció así como emergió. Corrió lo que pudo entre la muchedumbre, confundiendo colores y espaldas, hasta darle alcance. Era ella, sin duda. Tanto pensó en darle alcance, que no tuvo tiempo de pensar qué decirle, solamente quedaba decirle la verdad. Que era la invasora de sus sueños, el factor determinante para quedarse acostado, esperando seguir con el sueño, a quien buscaba entre tanta gente. Ella esbozó una sonrisa, saludando y agradeciendo ser la musa de alguien. Cuando por fin, dispuesto a encarar la situación, tomando las riendas de su vida, caminó hacia ella y de pronto sonó el despertador, ésta vez, había que levantarse.

domingo, 7 de agosto de 2016

Exponiendo

Van caminando los dos, entre mucha gente, salpicados por la inminente llovizna y la luz amarilla de los postes.
Teniendo cuidado de no tocarse, de rozarse siquiera.
Bailando entre palabras sinceras y la llovizna como música de fondo.
Solamente las miradas cortas persisten,
Por un trago tal vez,
Para empezar,
Por un café.
Y la noche diluyendo va cada minuto de su existencia.
Y también deshace la música que en silencio hacían.
Y la noche va explotando los sentidos,
Sus sentidos.
Acercándose por momentos, quieren absorber cada detalle visible de sus cuerpos.
Y el camino se hace corto
Y la espera, inmensa.
El tiempo se detiene,
El momento es suyo,
Tomándola por sorpresa,
Entre sus manos, su rostro inclinado.
Exponiendo sus labios,
Lentamente se acercan,
Ignorando todo a su alrededor,
Viendo la vida con los ojos cerrados,
Los labios comprenden que la vida está allí,
Recorriendo sus labios suavemente, van.
Esperando que ceda uno de los dos.
Y esperando también que no.

Ya no hay gente, no

Hay quien te vea,
Hay mucha gente.
Responsables de la persecución,
A la hora de desistir,
Te los encontrarás,
Esperando.

Hurgando en sus narices,
Hallando lo que no buscaban,
Cavando en las depresiones y
Los surcos que van dejando
Tus lágrimas.

Y buscando protección,
Corriendo irás,
Esperando no caer,
Midiendo bien los pasos,
En lugares extraños,
Por veredas lejanas y
Calles de doble vía.

Irás tan lejos como quieras,
Te seguirán buscando,
No podrás huir,
Ya no hay gente, no.
Ya casi no hay luz,
Se apaga el día y
Es extraordinario,
No sabrás qué hacer
Pero no sientes miedo.
Porque no puedes escapar,
Lo tienes que enfrentar,
Y ya sabes qué hacer,
Porque eres tú.

Cambio

De nuevo, pienso que
Algo de real hay en la fantasía y
Mucho de sueño en la vida.
De pronto,
Persiste el agotamiento,
La diversión perdida en las miradas cruzadas,
Que el tiempo hizo volar.
De reojo se puede ver mucho más,
Muchas veces,
A lo lejos se ve el rechazo inadvertido de la vida hacia alguien que se detuvo a pensar.
Pocas veces,
Llueve insistentemente sobre mi cabeza,
siempre.
Persiguiendo sueños que se elevan, unos lentos, otros demasiado rápido.
Se me escapan.
Dejé de buscar sueños extraviados y
Decidí crear los míos.
Y serán los que no me detendrán.
Tras varios lamentos encontrados
En condiciones deplorables,
Los uso como remedio y
Eliminar su tedio.
Para superar los miedos, los sueños y la realidad.
Tomarlos como el nacimiento de algo bueno y
Ser.

lunes, 1 de agosto de 2016

Preguntas

Preguntas buscando una verdad,
te incomoda la verdad que no quieres oír.
Te vas asustando de cosas que en tu mente van deambulando,
sólo en tu mente.
Vas alterando la realidad en la que vives, sin aceptar el qué dirán,
ahora resulta que has sido alcanzada por ese dardo de incertidumbre,
en tu cuerpo, en tu ser.
Creces, floreces,
caminas y te empujas hacia un abismo de mentiras que te ahogan sin decirlas,
que sólo escuchas.
Que sólo te entorpece.
Quisiera creer que crees lo que te digo, que atraviesas mundos agrestes,
que compartes hazañas con hadas y dioses.
Invalidando la escena amarga que te ha hecho preguntar y
de repente
veo una mirada pensativa,
tal vez perdida,
en busca de algo que nunca perdió,
tal vez.
Sólo recuerda
que la verdad
es más ligera que la mentira,
pero más difícil de soportar.
Así que las batallas que has generado desde tu torre de control,
desde ese mismo lugar
tiene que iniciar su final.
No dolerá, seguro que no.
Sólo habrá quedado
un extinto vacío
a donde todas las dudas murieron.