Los dedos recorren los contornos de tu piel,
atravesando montes y fuentes,
las manos conocen y reconocen
a la luz de la luna
tus caminos.
Los ojos se internan,
los unos hacia los otros,
se eliminan de ellos,
mutuamente,
el color y la forma,
se buscan y encuentran
en trágico y
ciego esplendor,
encontrándose cerrados.
Los labios cuentan
los minutos, las horas, los segundos,
quieren encontrar su sabor,
de nuevo.
Caricias y amagos,
deteniendo sus movimientos
y las horas,
recortándolas con mordiscos
y pintando el cielo
con el pincel de tu lengua,
regalándonos esos coloridos atardeceres.
Las manos,
tomándose con fuerza y caricias enteras,
tratando de no perderse en el tiempo,
para no naufragar en el desconocido espacio estelar.
Apretando los cuerpos que tiritan de miedo,
del miedo a navegar a ciegas,
a tientas.
Y es solo ese momento espléndido,
donde estamos parados,
donde las manos y dedos acarician suavemente
hasta apagar sus pasos,
y se convierten en besos ahogados,
hasta ver salir el sol,
tomados de las manos.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Frío
He caminado por intrigantes y húmedos caminos,
fantasías y realidades mezcladas al fin.
Me he dejado llevar por tu perfume, que cubre silenciosamente el ambiente,
deambulando en los rincones de mis pensamientos,
dando golpecitos insistentes.
Yo quiero entender cómo caminar por tus senderos,
ahora que los relámpagos mueren y solo nos quedan
nuestros besos escondidos, debajo de la piel
y el frío,
que hará que nos fundamos.
Y podamos realmente enseñar nuestra verdad, única verdad,
y no huyamos de lo inevitable.
Mirémonos de nuevo,
en silencio,
aromatizados con el viento frío y
que nuestro aliento y tiritar
se vayan lejos de aquí,
tan lejanos de todo y todos, que
tendremos la noche para los dos,
olvidando los vientos
que nos envuelven,
pero que no nos importará.
Nada más que flores y peces y árboles y estrellas,
nos encontramos una y otra vez, tibiamente,
bajo la luz azul que nos baña
en un pequeño rincón
que la luna alcanza.
domingo, 22 de noviembre de 2015
Recordando el olvido
Con el cabello enmarañado,
una suerte de estilo,
diseñado por el paso de las horas.
Van fluyendo con el viento,
hasta posarse de nuevo en su lugar.
Viene apresurando el paso,
ahí va otra vez,
la acompaña en su espacio,
su aroma.
Dejando un velo misterioso,
grabándoselo en su memoria.
Un misterio mezclado con jazmines y bandas sonoras,
colores y sabores,
acompañando y adornando esas tardes,
tediosas tardes de bulliciosa lentitud y vituperios,
haciendo más ligera la carga de avanzar.
Pasa el día,
pasan las tardes,
pasaron las noches y
tu presencia se va diluyendo
y yo,
esperando que nuevamente regrese,
el fragante recuerdo
de tu cuerpo y el mío.
Viento sutil
Serpenteando en mi cabeza,
guardando la distancia,
mueves el viento a tu favor,
coloreando paisajes sin sentido
e impregnando con gestos sutiles,
tu presencia, aquí en mi pecho.
Arrancas de mi mente la quietud que reinaba
y te divierte de mi voluntad,
su inconcebible flexibilidad.
Tambaleo en la decisión de irrumpir en tu mente y
viajar por tus luminosos senderos y
manejar tu voluntad hasta que amanezca.
Ya he estado ahí, contigo,
recuerdo y olvido.
Amenazando con volver,
ese sonido estremecedor de tu voz,
atacando mis oídos,
prestos a rendirse, que luchan sin querer vencer,
dejando a tu merced
mi voluntad.
Ahora que amenazas con
borrarte de mi memoria.
Te aferras al mar del olvido,
esperando transformarte
en viento.
Ahora derramas recuerdos y canciones,
risas y temores que
fueron fruto de pasiones,
de nuevo recordadas,
desapareciendo en la nada,
en la distancia.
A merced de tu voluntad,
volviéndome viento en tu memoria,
otra vez.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Humanidad
Ante el inminente temor que nos acecha, la paranoia se vuelve parte del contenido de nuestra mochila de viaje que hacemos día tras día.
Vislumbramos el éxito rotundo de la humanidad para repetir las cosas, los hechos y las decisiones que han hecho perder el concepto y por lo tanto la definición de la palabra "humanidad", para volverse una palabra carente de significado.
¿Acaso somos los seres más condenados en la vida de este planeta?
¿Somos el hazmerreír de supuestos titiriteros que manejan nuestras situaciones y movimientos y estamos obligados a seguir la inercia de esos hilos morbosamente manejados?
¿Tenemos la memoria apagada, los sentimientos encontrados y la sensibilidad frígida?
Abstrayéndonos en un mundo fantástico, irreal, irracional, pero posible, gracias a la delegación de responsabilidad que hemos sembrado y cosechado. Huyendo de vivir, de sentir artificialmente que cooperamos como humanos, que sentimos y que para ello se necesite de los quince minutos de fama, -muy bien medidos por Warhol, por cierto- y que nos colocan un halo de celebridad. Queremos ser seres humanos, sin serlo. Somos dispensadores automáticos de defectos con patética perfección, cual filtro de instagram. ¿Víctimas de la moda? A menos que ella sea estar en guerra constante, no le veo ninguna ventaja evolutiva, científica o tecnológica.
Nos ensañamos en contra de la cultura, el color de la piel, la religión y demás diferenciadores, en lugar de enseñarnos mutuamente que esas riquezas son eso, engrandecimiento de la humanidad. Lo hablo en primera persona del plural porque no me afecta solamente a mí, sino a todos.
Han pasado 100 años desde el detonante de la otrora llamada Gran Guerra y las circunstancias y consecuencias que ella generó, poco han cambiado. Seguimos siendo víctimas de la intolerancia y repetidores de la historia. Tampoco queremos ser los victimarios de nuestra propia especie, pero nos ha llegado el momento de enfrentar esa tarea que hemos dejado pendiente sobre la mesa, esa tarea, esa responsabilidad de hacer lo que a cada uno de nosotros corresponde. Libramos batallas internas diariamente, enfrascados en una burbuja virtual, dándonos la sensación de estar unidos, de ayudarnos, de colaborar, de participar, en fin, de sentirnos útiles.
Entonces es el momento preciso de levantar la mirada, incorporarnos y enfrentar esa realidad que a cada minuto se va diluyendo y se consumirá por completo si nos comportamos con total indiferencia ante cualquier cosa que nos dañe y no deseemos saber.
Está en la humanidad rescatar su significado.
domingo, 8 de noviembre de 2015
Ventana empañada
Toma mi mano y
crucemos el camino.
Sin miedo a tropezar,
que la inercia de la velocidad
nos empuje a hacer eso que nos detiene.
Los mismos miedos que no nos dejan
acelerar el proceso.
Sigamos haciendo más delgada aún
la línea del miedo que nos separa,
que nos aleja de cumplir el deseo embriagador
de fundir nuestros cuerpos
y cumplir el mutuo recorrido
con la intención de sentirnos en una sola materia,
una única sensación.
Y esa misma ventana que nos aísla de la tempestad,
no perturbe nuestra libertad de poder respirar el mismo aire.
El mismo aliento.
Nos aislamos el uno del otro,
tan cercanos.
Muerdo tu boca una y otra vez
en un desvarío lamentable,
porque corre el rumor y el riesgo
de nos volvernos a encontrar,
sed y ansias y
el temor y el deseo recurrentes
que se presentan en cada oportunidad,
con cada mirada, cruzar miradas
y el valor que se ausenta
de manera inesperada y
de pronto,
una señal,
que sin articular palabra alguna
nos sujetamos lenta y
apasionadamente
vayan cayendo los miedos
por la vertiginosa rendija
de la ansiedad acumulada
en la ventana empañada.
crucemos el camino.
Sin miedo a tropezar,
que la inercia de la velocidad
nos empuje a hacer eso que nos detiene.
Los mismos miedos que no nos dejan
acelerar el proceso.
Sigamos haciendo más delgada aún
la línea del miedo que nos separa,
que nos aleja de cumplir el deseo embriagador
de fundir nuestros cuerpos
y cumplir el mutuo recorrido
con la intención de sentirnos en una sola materia,
una única sensación.
Y esa misma ventana que nos aísla de la tempestad,
no perturbe nuestra libertad de poder respirar el mismo aire.
El mismo aliento.
Nos aislamos el uno del otro,
tan cercanos.
Muerdo tu boca una y otra vez
en un desvarío lamentable,
porque corre el rumor y el riesgo
de nos volvernos a encontrar,
sed y ansias y
el temor y el deseo recurrentes
que se presentan en cada oportunidad,
con cada mirada, cruzar miradas
y el valor que se ausenta
de manera inesperada y
de pronto,
una señal,
que sin articular palabra alguna
nos sujetamos lenta y
apasionadamente
vayan cayendo los miedos
por la vertiginosa rendija
de la ansiedad acumulada
en la ventana empañada.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
líneas y viento
Olor a rezago y premura
sonidos de hastío y ternura
sed de delirio y sosiego
hambre de cuerpo y deseo,
corriendo tropiezo
mejor... camino lento,
porque volar no puedo
y soñarte anhelo.
Aroma de caricias derretidas,
sabor a frutos consumidos.
Atraviesan mis dedos tu geografía,
tu anatomía.
Enredándome en tu cabello
y redescubriendo galaxias en tu mirada,
exhalando el cansancio satisfecho
y vuelve el aroma y las miradas y el encuentro se presenta,
de nuevo...
...huele a ti
y se desvanece tu aroma en el viento,
quema y así se convierte
en cenizas tu tiempo.
Vas y vuelves,
te detienes y
ya no hay tinta en el tintero.
Giras y te elevas,
aterrizas y me llevas,
te leo
a través de estas líneas,
musicalizando el ritmo
de mi corazón,
aunque a veces
la armonía se desvanece y
de nuevo
huele a ti.
sonidos de hastío y ternura
sed de delirio y sosiego
hambre de cuerpo y deseo,
corriendo tropiezo
mejor... camino lento,
porque volar no puedo
y soñarte anhelo.
Aroma de caricias derretidas,
sabor a frutos consumidos.
Atraviesan mis dedos tu geografía,
tu anatomía.
Enredándome en tu cabello
y redescubriendo galaxias en tu mirada,
exhalando el cansancio satisfecho
y vuelve el aroma y las miradas y el encuentro se presenta,
de nuevo...
...huele a ti
y se desvanece tu aroma en el viento,
quema y así se convierte
en cenizas tu tiempo.
Vas y vuelves,
te detienes y
ya no hay tinta en el tintero.
Giras y te elevas,
aterrizas y me llevas,
te leo
a través de estas líneas,
musicalizando el ritmo
de mi corazón,
aunque a veces
la armonía se desvanece y
de nuevo
huele a ti.
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