sábado, 23 de septiembre de 2017

Estás

Ya no hay tiempo para llorar
Ya no hay tiempo para llorar por tristeza,
Y tú, tú, que estás en algún lugar,
Perfecta desconocida,
No hay tiempo para llorar.

Destruyamos el pasado y
Que las lágrimas sean de alegría,
Coincidamos en el mismo lugar y momento
Donde construyamos un presente,
Tú, a quien conoceré algún día.

Estamos bajo la misma incertidumbre,
Con un futuro incierto,
Planificado, pero desconocido
Hay tiempo para la esperanza no para la costumbre.

Estos caminos desaparecen todo el tiempo,
No podemos cerrar la llave de la esperanza,
El llamado de la historia pendiente,
Dejar de pensar en castillos en el aire y
Fortalecer los cimientos de esta ciudad a contratiempo.

Sin miedo a lo que pueda ocurrir,
Sin temor a sentir,
Y tener por seguro que habrá tiempo,
Tiempo para el contratiempo,
Para llorar, fingir, soñar, dormir, morir.

Verte y sostenerte la mirada,
Deteniendo el tiempo en un suspiro
Anulando los sonidos que percibo
Quedando esa imagen inmaculada.

Y estás, por supuesto que estás,
Estás aquí, conmigo, otrora desconocida,
Totalmente bienvenida
Estás en el tiempo y en el momento preciso, estás.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Sigo esperando el día

Sigo esperando el día
Que salgas a mi encuentro,
Sigo esperando el día
Que te quedes en mi recuerdo.

Antes,
Habías llegado antes,
Ahora,
Que eres mi recuerdo constante,
Entonces,
Sigues siendo la mujer de antes.

Sigo esperando el día,
Que tu voz juegue con mi voz,
Que la vida sea compartida
Y que sólo los besos acallen nuestra voz.

Antes, cuando respirábamos el mismo aire,
Teníamos la misma sed y el mismo hambre.
Y nuestros caminos se han cruzado de nuevo,
La vida misma se presenta vestida de oportunidad, de anhelo y de deseo.

Ahora que te veo más cercana,
Presente y decidida,
Pudriendo mis despojos,
Floreciendo mi vida cada día.

Entonces, sólo queda entonces,
Cuando te recuerdo como antes,
te acuerdas de quien fui,
Que sabes que fui, era y soy yo

Quien sigue esperando el día
Que tu boca ahogue mi boca,
Que mis labios sean los tuyos
Entonces, mi vida, será tu día a día.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Hay siempre algo

Hay siempre algo que no logro entender,
Es tenerte a ti por última vez.
Y siempre trato de comprender,
Aunque siempre diga que eso ya lo sé.

Esas son las ventajas de desaparecer,
Entre la multitud  y mares de personas por doquier.
Lastima mucho no poderte ver de nuevo,
Sin embargo mi mente tiene un nuevo juego... recordarte.

Caminamos cuesta arriba por la vida,
Aun sabiendo que hay otros caminos,
Pero nos empeñamos en ignorar lo incierto
Y aferrarnos a algo que parecía eterno.

Esas son las ventajas de desaparecer,
Entre la multitud y mares de personas por doquier.
Me permito jugar el juego de mi mente
Y recordarte a cada momento entre toda esta gente.

Ahora veo un nuevo amanecer, despidiendo a lo lejos esa oscuridad que se muere
Dejando que la vida fluya y camine con nosotros, separados.

Ahora aferrándonos a lo incierto, a lo inseguro y al fin comprender
Y saber que la vida es la que uno cree, quiere y crea con cada segundo que transcurre, esa es la ventaja querer volver a querer.

viernes, 8 de septiembre de 2017

La noche que (no) soñé

Ya había empezado a oscurecer en la ciudad y de  pronto la luz artificial de cada poste inauguraban la noche fresca de momentos fría y ventosa.

No iba a llover más. Ya estaban húmedas las calles y las paredes, también los pensamientos y los zapatos.

Son las siete y llegamos justamente al punto de encuentro con una mínima diferencia. Nos vimos en silencioso y risueño saludo por una fracción de segundo. Hablamos.

Pasando a tomar una mesa que estuviera acorde al tiempo, al lugar y a la ocasión, que, realmente era una noche que sería especial.

No había advertido lo hermosa que puede ser su sonrisa con la tenue iluminación del lugar, sin poder describir el brillo de su mirada y sus manos, esas manos que tomé entre mis dedos en ciertos segundos de la velada.

Realmente no era una cita romántica, pero en mis pensamientos sí lo eran. Ella tenía un olor muy agradable, lo sentí toda esa noche y el resto del siguiente día. Gracias memoria olfativa.

Por alguna extraña razón, bueno, no extraña, era obvia. Quise callar nuestra conversación, nuestras silenciosas miradas con besos.