sábado, 23 de diciembre de 2017

Imaginación

Últimamente ha hecho mucho frío durante todo el día, pero duele más por la mañana. Las calles están vacías de personas con las cabezas levantadas, así que se puede pasar desapercibido y deambular tranquilo por ellas.

Se sobrevalora y se subestima a la soledad, pero muy pocas veces se es objetivo con ella. Debe apreciarse sutilmente y valorarla como lo hacen los niños, muchas veces, antes de ser bombardeados con que es dañino estar solo.

Aquí, como en muchas partes del mundo, la pobreza cala a cada persona de manera extraña; puede ser brusca o suavemente. Nos enseñan sin decírnoslo, que la imaginación entra en peligro de extinción en la pubertad y que después todo es: «no tengo tiempo, estoy ocupado» y ya no persigue lo que se quería ser y hacer de grandes.

— Mientras muchos se apresuraban para llegar a tiempo a sus trabajos, un niño de unos diez años jugaba muy concentrado en lo que parecía ser un caso extraño y actual de un niño con imaginación. Su acompañante, un carrito improvisado con una botella plástica, un par de varillas de metal unidas a unas taparroscas, semejando las ruedas de su juguete. Tiraba de él con una pita pequeña de nylon. Usando un resbaladero de concreto, subía en sentido opuesto sin usar las gradas y bajo su brazo, su carrito. No tenía a quién aventar el carro, perdería tiempo o el carrito si lo hacía así, entonces se resbalaban juntos.

Podría parecer triste. Estaba solo, jugando solo. Corriendo, resbalando, imaginando solo. Usando un pantalón sucio de lona, muy muy corto, no le cubría ni siquiera los tobillos, una playera y un suéter rotos. Podría parecer extraño, ya que se puede pensar que el niño debe de tener unos cinco, seis o más hermanos, en pésimas condiciones o las menos favorables. Tampoco se veía que trabajaba o que lo fuera a hacer después de jugar. Pero puede ser posible cualquier cosa. Únicamente espero que ese niño siga usando su imaginación, por las casitas de lámina, donde convergen los rieles del ferrocarril, el asfalto y los asentamientos.

A mí me agradó ver que aún hay imaginación esparcida en cualquier lugar, que en la niñez brota casi espontáneamente si se le da la oportunidad. Recordé cuando no obtuve el juguete que quise de pequeño y decidí dibujarlo y jugué con mi imaginación mucho tiempo.

La felicidad se nos presenta de muchas formas, tarde o temprano, temprano o tarde. Que primero tenemos que abrir nuestros ojos y estar atentos, a veces no queremos ver, pero un día se nos puede pasar, la niñez, la imaginación, la felicidad y la vida.

domingo, 17 de diciembre de 2017

«En el nombre de Dios»

¿Cómico? ¿Trágico? ¿Exagerado?

Lo interesante de todo, es que cada una es correcta, exacta, precisa y lamentable.

Expresiones cada vez más utilizadas en nuestro diario vivir/morir, podrían catalogarse de muchas formas, pero lo cierto es que se menciona a Dios como último recurso, en casos sin esperanza a través de medios humanos, perdiendo la fe en la justicia.

La violencia se acerca más y más y acorrala a los ciudadanos comunes; a los decentes, a los corruptos, a las minorías, a las mayorías y como en la sociedad actual es «bueno» ser «políticamente correctos»: a hombres y mujeres o mujeres y hombres.

El ser humano como tal, es un animal social, aunque nuestro comportamiento sea antisocial muchas veces; es cierto y justo que no nos merezcamos los tratos inhumanos a los que nos enfrentamos día y noche, en las calles, en la oficina, en la colonia y sí, también en los centros comerciales.

Hablando de centros comerciales, la vida enfocada en la urbe centroamericana, precisamente en Guatemala; en los últimos años hemos visto un incremento significativo en la afluencia hacia estos lugares. ¿Por qué? La respuesta a esta interrogante no es solamente una.

Es cierto que como humanos, nos reunimos en grupos que se pueden definir como nuestros pares, nuestros similares. Gustos, aficiones y trabajos parecidos. Éso somos, así hemos sido por décadas, siglos y miles de años. Las diferencias han sido muy mal vistas por otros que tengan intereses más fuertes y accesibles.

Vamos hacia ellos para distraernos, tal vez divertirnos, pasar un rato agradable con la seguridad de estar tranquilos. Tenemos de todo allí mismo: cine, comida, bebida, librerías, ropa, perfumes, maquillaje, servicios bancarios y entretenimiento de temporada. Hemos convertido a los centros comerciales en islotes, en ciudadelas, donde nos sentimos a salvo una vez estemos dentro. Sin embargo, también han sido asediados últimamente por los delincuentes, poniendo en zozobra a sus visitantes.

Aunque no queramos, no podemos negar la realidad que sucede ante nuestros ojos. Si no es a uno mismo, a algún familiar, a alguien conocido o tantos otros a través de las noticias diarias, a cada momento por las redes sociales. Es imposible hacer oídos sordos o hacerse el tonto como algunas autoridades, es «lo mejor» que pueden hacer para eximirse de culpa, siendo su harta obligación el proteger a sus ciudadanos.

Cómico, porque la sociedad se autoanestesia a través de la risa como conducto para afrontar la realidad. Decir exagerado es negar la realidad, la realidad que se niega por los fervientes defensores de la fe, fe de esperar un milagro y que todo, todo es por voluntad divina. ¡Por favor!

Trágico, sí, trágico. Tragicomedia para los anestesiados. Pareciera, nuestra sociedad, una obra del aclamado Shakespeare, donde sus personajes son llevados a la muerte a través de la pluma del autor. Lo realmente lamentable, es que no es ficción, es nuestra vida real.

Nos aferramos a creer en algo o alguien, que nos haga justicia, divina o extraterrestre, con tal de estar tranquilos, pero anestesiados ante la tiranía del crimen y la tiranía legal que no hace su trabajo como debe.

Lo que más duele es estar [viviendo] muriendo cada día con temor, con paranoia, con una sensación esquizofrénica de estar siendo perseguidos y que las autoridades se hagan de la vista gorda y que se masturben mentalmente con la idea de terminar el año con unos tres muertos menos que la última vez que contaron «oficialmente».

Las calles son nuestras, debemos recuperarlas, un paso a la vez. Estamos encerrados mientras los criminales están sueltos o dentro de las prisiones, pero orquestado nuevos golpes, como en el transporte público.

Estando en la calle, al final de la tarde, una madre y dos hijos adolescentes esperaban un taxi, que al parecer no les pareció bueno el costo del pasaje y la madre decidió esperar y abordar el transporte público desvencijado, casi vacío. A lo cual, antes de subir exclamó con miedo y firmeza: ¡En el nombre de Dios!

martes, 12 de diciembre de 2017

Instrucciones para darle carga al teléfono

Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el teléfono con una mano, tome con dos dedos el cable conector, remóntelo suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, la carga como un abanico lo va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Tómelo pronto con su mano, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo quiebra la pantalla, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va descomponiendo las piezas del teléfono, gangrenando la fría red de circuitos de sus núcleos. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Preámbulo a las instrucciones para dar carga al teléfono celular

Piensa en esto: cuando te regalan un teléfono te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de tiempo de aire. No te dan solamente el teléfono, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, coreano con pantalla gorilla glass; no te regalan ese menudo rectángulo que te guardarás en el bolsillo y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—,  te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca, (si adquieres el reloj inteligente que se vende por separado) te regalan la necesidad de darle carga todos los días, la obligación de darle carga para que siga siendo un teléfono; te regalan la obsesión de atender a cada hora donde haya señal, en las promociones, ver los diferentes servicios telefónicos. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu teléfono con los demás teléfonos. No te regalan un teléfono, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del teléfono.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Somos

Somos ese andar solitario, ininterrumpido,
sempiterno, frío y escabroso.
Somos el amanecer perenne entre sueños y sueño, la duda ante la incertidumbre vacía de perdernos algún día.

Somos esas calles iluminadas vagamente en la noche que pesa sobre todos. Esas notas que suenan y suenan y toman el control de nuestro corazón.

Somos la tinta en esos periódicos, en esas cartas, en los cheques. Esas letras que nos dicen algo, nos cobran todo y no nos dejan nada. Nada en los bolsillos, nada en el alma.

Somos ese sonido incesante de zapatos y concreto en las calles silentes de la noche. Esos pasos apresurados, sin saber a dónde van, solamente llevan.

Somos esas manos que se toman entre sí, que se adhieren profundamente, pudiendo soltarse, pero no tiene sentido hacerlo.

Somos esas bocas que hablan cada vez más cercanas una de otra, esos ojos que se enlazan alcanzándose las pestañas sutilmente, como desempolvando recuerdos.

Somos, cada botón desabrochado, cada luz que se apaga a nuestro paso, esa música que suena a lo lejos. Somos, esas sábanas que envuelven y desenvuelven la piel extenuada, extendida y extasiada.

Somos ese callejón que hace unas horas estaba lleno de personas deambulando por aquí y por allá. Somos ese recuerdo distante, ese atardecer ámbar que empieza a sangrar, para dar paso a la plena oscuridad. Somos ese recuerdo que se presenta ahora, ahora que solamente se escuchan los pasos solitarios, fríos, separados.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Sinestesia

Porque sin tu mirada, se pierde la mañana,
Con tus ojos regresa la esperanza, degenerándose la nostalgia y con ella, la soledad.

Y sin embargo, el no tenerte a mi lado, aun con la esperanza rota, mas no destruida, me hundo en el letargo.

Ahora, en mi cabeza todo es un desorden.
Revolviendo mis pensamientos con desconfianza que a veces pasan de largo, la derrota y el desconsuelo.

Y de repente caminas al lado,
Sonriendo por cualquier causa,
¿Qué puedo hacer? Y, ¿Qué harás tú?
Cuando nos hayamos cansado.

Detrás de ese halo misterioso,
Que cubre esta montaña de dudas,
Resplandece al final del día,
Un amor tibio y a la vez, cauteloso.

Con la agonía del último destello estelar,
Aprisiono tu piel contra la mía,
Atando tus dedos y los míos, tus besos y los míos; tu frente, mi nariz; tu nariz y mi frente.

En una sinestesia profunda, acaricio tu mirada, veo tu aroma, escucho tus latidos agitados con mi piel y respiro tus sonidos agonizantes en una convulsión pirotécnica entre tu piel y la mía.

Y de repente, amaneció.
Sonreíste nuevamente,
¿Qué puedo hacer?
¿Qué haremos?
Hoy

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Sin espacio para más tiempo

Ahora, acecha por cualquier lugar y a cualquier hora, presentándome batallas ganadas y las que ha perdido. Salpicaduras de sangre y sudor, sudor y saliva, sabores amargos y frutas del campo. Replegué mis alas y descendí hacia el fondo del acantilado, que desde su cima vi tu figura que atravesaba los llanos verdes y húmedos. Bajé acompañado de una brisa suave, fría, pero adormecida por la luz del sol, que sobrecogía mis pensamientos. Bastaba ver tus ojos para saber que había sido buena idea el cortar el viento con mis alas y dirigir mi vida hacia tu mirada y tu vida a la mía. Las manecillas del reloj se han detenido de repente, exigiéndome aprovechar el tiempo perdido, el tiempo detenido y el tiempo por venir. De pronto cayó una pluma, que colocándole tinta indeleble, escribo esto que te escribo, más personal, más íntimo. Más. Detrás de la carta te espero, descubierto, compartiéndote mis plumas, mis alas y la tinta de mi corazón, para vivir lo soñado y soñar lo vivido con tus labios y los míos.

Sin entender

Ante la incertidumbre de no saber que nos deparará, nos depara o nos ha deparado la vida, queda únicamente saber que tenemos toda la vida para averiguarlo y saberlo en el momento y burlarnos de quienes se burlaron en ese tiempo.

Tras reconocer la maravilla de estar juntos, que la piel se me eriza al verte cercana, que te conozco y preciso de enfocarme y observar los movimientos de tus labios al hablarme, de tu mirada penetrante y a la vez dubitativa.

Por instantes me acerco, te veo, te percibo con mis sentidos, me alejo, recuerdo, anhelo y suspiro. No sé qué pensar, hacer o decir y ante la incertidumbre de no saber qué haré, queda únicamente arriesgarme y arriesgarnos.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Sin importancia diaria

Cosas importantes que le pasan a todo el mundo, todo el tiempo. A veces sin darnos cuenta, otras más para que sean la anécdota del día. De esas que nunca figurarán en los periódicos, ya que están destinados a «sociales», deportes, corrupción y delitos más comunes. Así que son esos momentos capturados con alguna cámara de fotos o video, o en el peor de los casos, solamente presenciados por algún transeúnte, aunque no tenga lo necesario para demostrarlo.

Una señora con sus más de ochenta años, con bastón y canas, vuela por los aires al tropezar sobre una carretera en reparación. Se da cuenta el policía de tránsito, que la ayuda a incorporarse y a cruzar la calle.

Comprando frutas en el mercado, un hombre de mediana edad, pierde la batalla del equilibrio y tira la mitad de lo comprado sobre las calles húmedas. Trágico.

En una tienda de café, a la espera de ser atendido, pongo atención al pedido de la mujer que se encuentra ventajosamente antes de mí. Pide todo lo necesario para un capuchino, pero descafeinado, leche deslactosada y descremada. —¿Con azúcar?  -No, con Splenda. Yo le habría dado agua pura.

A esa mujer, que se está maquillando con esmero y a destiempo, a la vista de todos...los que pongan atención. ¿Será bueno avisarle que sus medias se echaron a perder?

Por poco se dobla el tobillo una mujer en tacones, pero sigo caminando como si no me hubiera fijado. Ella hizo lo mismo.

Un joven va escuchando su música o lo que fuera, con los audífonos incrustados en sus orejas y por ende, disfrutando de los sonidos que percibía, cuando, de repente, se queda sin la percepción en un oído y la cara que ha puesto ha sido de desconsuelo. Sentimiento parecido al dejarlos en casa y tener que aguantar voces extrañas o comprar otros.

Las conversaciones ininteligibles verbalmente entre los niños, pero que solamente ellos entienden. Pero quieren que sepamos de qué va la plática.

La insistencia para ir a jugar de nuevo, pero ya estás empezando a tener hambre y sed. Ya me había cansado de estar agachado.

Negarse hoy -de nuevo- a adquirir Netflix porque «ni lo usaré». ¿Y qué?

Ya había terminado la semana laboral y el café parece una buena idea. Me preguntan mi nombre y lo digo sin entusiasmo. No tuve ganas de corregirlo. Ya me estoy acostumbrando a que la gente se dé de tropezones al escribir con faltas de ortografía.

jueves, 19 de octubre de 2017

Ven

Ven, que la mayor parte del día he pensado en ti
Ven, para recorrer los segundos del día a mi lado.
Desde hace mucho tiempo me pregunto cuándo te veré.

Ven, que mañana habrá mucho frío y habrá que zarpar hacia otra costa, cálida, un poco más lejos de lo habitual.
Ven, que hay una tormenta dentro de mí,
Ven, que hay mucho por hacer y por decir.
Ven, que he pasado muchos días sin dormir,
ven, ahora que estoy desarmado, frente a ti.

Ven conmigo,
donde hay vientos fuertes,
donde las olas nos golpeen con fuerza,
hasta tumbarnos,
donde el sol nos caliente
con sus últimos destellos del día
hasta ver las estrellas.

Vamos, que podremos trenzar
las almas y los dedos,
las miradas y el aliento.
Vamos, que las horas pasan,
pasan rápidamente aunque yo no quiera.
Vamos, que los minutos se acaban, pero estos recuerdos brillarán más allá de la juventud.

De la juventud que no se acaba,
que solamente se apaga, si queremos.
Vamos, que se hace tarde
y no volveremos a vivir ese mismo momento, únicamente en los recuerdos enlazados, enlatados hasta que los abramos de nuevo,
si vamos a arriesgarnos.

domingo, 15 de octubre de 2017

Atravesando la noche

Navego a través de la noche espesa,
Hasta llegar al amanecer,
que me encuentra llegando
al otro lado del océano del día.

En las sombras profundas te tenía en mente,
No podía, no podía ver ni siquiera mis manos,
Cerré los ojos un momento, para saber que estabas allí, adonde quiera que yo iba.

Instantes bajo la tormenta,
minutos después reinó la calma,
acechando el frío de frente,
disfrutando del tiempo que te tenía en mente.

Aunque la lluvia amenazante
escupía relámpagos,
las nubes luchando entre sí
y yo en medio de esa batalla,
escuchando a lo lejos tu voz.

Y las sombras van cayendo vencidas,
ganando esta batalla,
no ha amanecido,
todavía.

Y se mueren las sombras
a causa de la luz del día, sé que las volveré a ver... de nuevo,
por la noche, pero ya te habré visto,
Llegaré a verte.

sábado, 14 de octubre de 2017

Mientras escribo

Mientras escribo
muchas cosas pasan por mi mente,
escribiendo cartas,
garabateando en esta realidad
que parece cada vez más ficticia
y menos certera que el pronóstico del clima.

Bebiendo café por las noches,
por los días, por la vida,
que quema, queman ambos,
el café y la vida.

Mientras escribo,
las sombras se proyectarán
hacia la oscuridad plena,
hasta que la luz nuevamente quiera desvanecerlas.

He venido a verte
para decir de frente lo que he escrito,
he sentido y pensado.

Mientras escribo
ensayo el encuentro,
Mientras escribo,
escribo lento
Para olvidar el frío
que levanta los hombros y esconde la cabeza.

Deseando que las calles estén vacías,
Que el único sonido que escuche
sea el de nuestra respiración y la libertad
de caminar bajo esta lluvia que nos persigue,
Y que la vergüenza que sintamos sea incierta.

Que las manos sean cómplices en darnos calor, con café, agua, lluvia, viento, hojas, letras y besos
Mientras escribo.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Estás

Ya no hay tiempo para llorar
Ya no hay tiempo para llorar por tristeza,
Y tú, tú, que estás en algún lugar,
Perfecta desconocida,
No hay tiempo para llorar.

Destruyamos el pasado y
Que las lágrimas sean de alegría,
Coincidamos en el mismo lugar y momento
Donde construyamos un presente,
Tú, a quien conoceré algún día.

Estamos bajo la misma incertidumbre,
Con un futuro incierto,
Planificado, pero desconocido
Hay tiempo para la esperanza no para la costumbre.

Estos caminos desaparecen todo el tiempo,
No podemos cerrar la llave de la esperanza,
El llamado de la historia pendiente,
Dejar de pensar en castillos en el aire y
Fortalecer los cimientos de esta ciudad a contratiempo.

Sin miedo a lo que pueda ocurrir,
Sin temor a sentir,
Y tener por seguro que habrá tiempo,
Tiempo para el contratiempo,
Para llorar, fingir, soñar, dormir, morir.

Verte y sostenerte la mirada,
Deteniendo el tiempo en un suspiro
Anulando los sonidos que percibo
Quedando esa imagen inmaculada.

Y estás, por supuesto que estás,
Estás aquí, conmigo, otrora desconocida,
Totalmente bienvenida
Estás en el tiempo y en el momento preciso, estás.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Sigo esperando el día

Sigo esperando el día
Que salgas a mi encuentro,
Sigo esperando el día
Que te quedes en mi recuerdo.

Antes,
Habías llegado antes,
Ahora,
Que eres mi recuerdo constante,
Entonces,
Sigues siendo la mujer de antes.

Sigo esperando el día,
Que tu voz juegue con mi voz,
Que la vida sea compartida
Y que sólo los besos acallen nuestra voz.

Antes, cuando respirábamos el mismo aire,
Teníamos la misma sed y el mismo hambre.
Y nuestros caminos se han cruzado de nuevo,
La vida misma se presenta vestida de oportunidad, de anhelo y de deseo.

Ahora que te veo más cercana,
Presente y decidida,
Pudriendo mis despojos,
Floreciendo mi vida cada día.

Entonces, sólo queda entonces,
Cuando te recuerdo como antes,
te acuerdas de quien fui,
Que sabes que fui, era y soy yo

Quien sigue esperando el día
Que tu boca ahogue mi boca,
Que mis labios sean los tuyos
Entonces, mi vida, será tu día a día.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Hay siempre algo

Hay siempre algo que no logro entender,
Es tenerte a ti por última vez.
Y siempre trato de comprender,
Aunque siempre diga que eso ya lo sé.

Esas son las ventajas de desaparecer,
Entre la multitud  y mares de personas por doquier.
Lastima mucho no poderte ver de nuevo,
Sin embargo mi mente tiene un nuevo juego... recordarte.

Caminamos cuesta arriba por la vida,
Aun sabiendo que hay otros caminos,
Pero nos empeñamos en ignorar lo incierto
Y aferrarnos a algo que parecía eterno.

Esas son las ventajas de desaparecer,
Entre la multitud y mares de personas por doquier.
Me permito jugar el juego de mi mente
Y recordarte a cada momento entre toda esta gente.

Ahora veo un nuevo amanecer, despidiendo a lo lejos esa oscuridad que se muere
Dejando que la vida fluya y camine con nosotros, separados.

Ahora aferrándonos a lo incierto, a lo inseguro y al fin comprender
Y saber que la vida es la que uno cree, quiere y crea con cada segundo que transcurre, esa es la ventaja querer volver a querer.

viernes, 8 de septiembre de 2017

La noche que (no) soñé

Ya había empezado a oscurecer en la ciudad y de  pronto la luz artificial de cada poste inauguraban la noche fresca de momentos fría y ventosa.

No iba a llover más. Ya estaban húmedas las calles y las paredes, también los pensamientos y los zapatos.

Son las siete y llegamos justamente al punto de encuentro con una mínima diferencia. Nos vimos en silencioso y risueño saludo por una fracción de segundo. Hablamos.

Pasando a tomar una mesa que estuviera acorde al tiempo, al lugar y a la ocasión, que, realmente era una noche que sería especial.

No había advertido lo hermosa que puede ser su sonrisa con la tenue iluminación del lugar, sin poder describir el brillo de su mirada y sus manos, esas manos que tomé entre mis dedos en ciertos segundos de la velada.

Realmente no era una cita romántica, pero en mis pensamientos sí lo eran. Ella tenía un olor muy agradable, lo sentí toda esa noche y el resto del siguiente día. Gracias memoria olfativa.

Por alguna extraña razón, bueno, no extraña, era obvia. Quise callar nuestra conversación, nuestras silenciosas miradas con besos.

lunes, 21 de agosto de 2017

Con la última luz del día

Hace calor,
se hace tarde y todavía
quiero tu cuerpo junto al mío.
Esta brisa de sal nos salpica, y
ya oscurece el día sin tenerte junto a mí
con la piel tostada,
con tus labios salados
y dulces,
calientes y fríos, anochece.
Esos caminos áridos,
la arena que quema,
que moja y quema,
la espuma del mar que nos tumba,
nos baña y nos hunde, nos une.
Bañémonos con la última luz del día
Cualquier excusa es válida,
Caminando por cualquier lugar,
Verte a los ojos, de cerca muy cerca
Que nuestros ojos y miradas sean una sola.
Tus manos y las mías
Jugueteando a hacer locuras con cada ola
Quiero hacer un nudo con nuestros labios,
y que lo deshagamos lentamente
solamente para tomar aliento, tu aliento.
Atravesar la tarde hacia la oscuridad plena,
embriagándome del calor
que se niega a desaparecer
y la lluvia que a tiempo cae sobre nuestros cuerpos.

lunes, 14 de agosto de 2017

Evaporación

La desnudez del alma
siempre llega tarde
y temprano a la vez.
Ahora que nos sirve muy poco,
transmito en diferido si no me equivoco.
Alardeando de cosas que pasaron
y que no,
olvidando lo que no pasó
y lo que sí.
Recortando y recordando,
con tus besos
también se fueron todos,
menos yo.
Me quedé aquí,
Con la vida en pausa,
El alma dañada
y la esperanza, ¿De qué?
Te llevaste todo
o no me quedó nada.
Dejo los pies en la arena,
el sudor y la lluvia.
Te regalo
los atardeceres que pasaron frente a nosotros, aunque siempre fueron tuyos,
compartirlos fue lo mejor que hiciste.
Las horas pasaron
y tu mirada aún es mía,
las calles oscuras pasaron
y tu boca aún es mía.
Te quedaste
con las calles y edificios
que apropiándose de nuestros momentos
que tal vez se disolvieron,
menos en mis recuerdos.
Dejo el café solitario,
amargo y tibio,
Evaporándose,
extinguiéndose con su propio calor.

domingo, 13 de agosto de 2017

Está feo, usted

No tenía la menor intención de hablar con nadie, aunque sí hablaba al momento en que un señor entrado en años me interrumpió diciendo: «no le haga caso, está muy feo» y pues, seguí en la plática, que luego de la intervención del viejo, me dio por reír. Dejé de hablar y me dispuse a hacer lo que estaba haciendo un poco antes.

Al poco tiempo de estar tranquilo, revisando unas cosas, escuché una voz un poco tenue y dirigida hacia mí. Era el señor, que aparte de interrumpir era fanfarrón, malhumorado y picaflor.

Dejé de hacer lo que hacía para girar hacia mi izquierda y contestarle algo que me preguntó. Él desde un sillón corto y yo, desde una silla más alta. Me dispuse a leer algo.

Siguió y la plática se volvió más amena, pero tratando de hacerme quedar mal o corto en mis respuestas. Lo supuse desde el inicio.

Un señor que lo que menos daba era pena. Pidió un café y se sentó a la mesa con él, su hija, ya acercándose a los cincuenta o un poco más. Me contaba que él había trabajado con mucha gente influyente y poderosa del país.

Que había sido aviador, extranjero y fumador. Lo de extranjero, pues dijo que era europeo, pero lo dudé aunque no le hice esa observación. Más que nada, asentía cada comentario.

Hizo preguntas, que si conocía a una vidente polaca y le pregunté que si era una señora ciega, (algo contradictorio), pero quería decir que «predecía» el futuro y me dijo que sí, que era ella...léala, me dijo o búsquela en internet. La hija se fue por un momento.

La preguntadera se convirtió en una tertulia de lo más agradable, hablando de economía, del país, de mujeres, de política, políticos, politiquería y politiqueros, ladrones y usureros.

En ese periodo, me comentaba que había gastado millones, no supe si era cierto, su ropa decía lo contrario, pero eso no determinaba nada. Sus hijos, según dijo, son profesionales y tienen buenos trabajos. Por un momento se distrajo y me decía, mire a esa muchacha, él que está con ella, o tiene billete o es hueco, no, si yo fuera más joven, puntualizó.

Pues con lo de los millones gastados dijo que había sido por el tratamiento de quimioterapia que ha llevado por años. ¡Es un cáncer hijueputa! Exclamó como quien le da ventaja a su adversario. Su hija regresó y dijo él que ella lo había estado llevando y trayendo de la clínica a su casa y viceversa.

El país está en la vil mierda, decía a cada momento y con diferentes entonaciones. La gente ahora no lee, no sabe quienes fueron sus tatas, menos les va a interesar el país, dijo. Yo seguí su conversación para intentar saber si era cierto lo que decía y no disparates por la edad, así que yo le preguntaba cosas muy puntuales que ya sabía, pero sí las respondía bien y con las que no, decía no recuerdo.

Finalmente dijo que ya estaba harto de la enfermedad y que lo que lo jodía más era el tratamiento. Dijo que le había agradado hablar conmigo y yo le respondí de igual manera, que era un gusto y dijo que no había con quien hablar porque la demás gente es «bien mula». Reímos.
No sé su nombre, no sabe el mío. Terminó agradándome y al parecer, yo a él. No sé si lo encontraré algún día o si ya no alcanzará el tiempo o la vida para otro café.

Ahora lo recuerdo como el viejito cascarrabias y para él, seguiré siendo el «ese está feo», que le agradé, aunque feo, pero le dije con buen ánimo «que no me gustan los hombres ni los viejitos»

sábado, 22 de julio de 2017

Instantes

Las partículas de oxígeno que quemamos
Al estar frente a frente,
Viéndonos fijamente
Hasta perdernos en nuestros ojos.

Capitalizamos los latidos,
Sumando nuestro aliento,
Susurramos palabras que iban
Crispando nuestra piel,

Esos momentos que no vuelven,
Caminos que se separan,
Recuerdos que repito
Ese instante detenido...se moviliza.

Yo me tengo que ir de aquí
Si quiero seguir
Y así no recordar
Ésto que remuerde al olvido
Que se quiere instalar.

sábado, 1 de julio de 2017

Todo se resume a esto

Todo se resume a esto,
A esos momentos infinitesimales
Que calan casi todos los poros del cuerpo y la mente.

Las calles bañadas de gente empapada
Por la lluvia, las tormentas y tormentos constantes
Los libros a medio leer, a medio abrir,

Ver el día y la noche
Verte a los ojos y saber que todo estará bien
Saber que piensas

Todo listo para decirte lo que quise
y aún no te había visto
Y no sabía que

El momento estaba llegando,
Te veo, me ves y sé
Que ya no tardaré
En saberlo

Ahora o nunca,
La luz perfecta sobre tu rostro
Tus ojos, tus labios, soy otro,

Has sido la razón de que en ese momento
Estuviera sumamente contento
Nunca había estado así y

Ahora que
Los besos me abrasan*
al tener que marcharme
Después de compartir nuestro tiempo
Duele cada vez, pero...

Ahora, ya la vida da puntos finales
A recuerdos dolorosos,
en el momento exacto en el que duele más.

Cuando tus besos eran el vicio
Y ahora que ya no los tengo
No quedo invicto de ninguna batalla.

Cada paso, cada mirada, cada reflejo,
Todas las cosas que fueron y ya no lo serán,
no sé si serán memorias o el olvido mismo revolviendo tu imagen en el espejo.

Ese reflejo roto que deambula
Desapareciendo lentamente
A través de la lluvia y el ruido de la mente.

domingo, 25 de junio de 2017

Extraño - Ahora

Extraño
Los domingos entre sábanas
Tu besos destinados a mis labios
Y ver tu mirada todas las mañanas
Extraño

Extraño
Esas tardes frías
Que tus abrazos calentaban
Y hacías tus caricias mías
Extraño

Duelen
Los domingos entre sábanas
Los besos prohibidos a mis labios
Las miradas todas las mañanas
Duelen

Duelen
Estas tardes frías
Tus brazos que ya no me abrazan
Y tus caricias ya no me pertenecen
Duelen

Ahora
La vida es la misma
Las personas cambiarán
Mi mirada se perderá en la búsqueda
De otros ojos
Mis besos buscarán otros labios,
No ajenos ni prohibidos, ni insensibles

Cómo se siente ahora
Tener que excusarte
Por no hacer feliz a alguien
Cuando lo único que pedía
Era un poco de atención

Mintiendo,
quise verte mintiendo
y saber qué se siente
Que te mientan y fingir ignorancia
Saber la verdad y que te
Rompan el corazón

Ahora
No busco consuelo o cariño
Busco verdad y autenticidad
Ahora
Que ya no espero nada de nadie
Busco ser mi mejor versión
Ahora

lunes, 12 de junio de 2017

Tiempo vivido

Los poemas fueron lo que siempre han sido
y soy lo que he vivido,
lo que he soñado y
lo que no he vivido.

Hambre y sed por ser, estar,
correr y vagar,
Vivir por estar, caminar para soñar,
Dormir para anhelar.

Yo, que siempre puse la confianza
Como bandera,
Reuniendo frutos en la pradera
Tan real como ficticia, ingenua confianza.

Nuestras vidas se resumen a impericias,
A experimentar prueba y error,
Amor y dolor,
Esperándolo todo en caricias.

Que se desvanece todo al mismo tiempo,
La confianza, las caricias,
Las vidas, los errores,
Los gestos, los sabores,

Que se desvanece todo al mismo tiempo,
Se desvanece todo al mismo tiempo,
Desvanece todo al mismo tiempo,
Todo al mismo tiempo,
Al mismo tiempo,
Mismo tiempo,
Tiempo.

jueves, 8 de junio de 2017

La llegada del tren de la nostalgia, del recuerdo y el olvido

Espero el último tren que no recorre la ciudad desde hace muchos años,
No te levantes, por favor,
Que no tardará en pasar por la estación.
¿Cuál tren?
¿Qué hay en ese tren?
¿Qué quieres?

— Hay nostalgia...
— Y quiero recordar

¿Para qué quieres la nostalgia?
— Ya te dije, para recordar.

A muchos se les hace fácil recordar y a otros...no nos queda otra salida que olvidar; otros más olvidan para no sufrir y los demás, pues sufren para olvidar que piensan en recordar.

Pero, ¿Qué recuerdos?
¿Qué olvidos?
¿Qué nostalgia?

¡Qué problema!

Recuerdos, muchos recuerdos. Cosas, lugares, momentos. Más que eso, es sentir, volver a sentir esa brisa fresca que sopló sutilmente después de haber mucho calor con una inminente tormenta que salpicó la ciudad, dejándola húmeda, sudorosa y congestionada. Sentir que luego de esa brisa aparecerá a quien esperas, esperaste, esperarás.

Los olvidos,
el olvido,
los olvidos,
el olvido.

Esa espera, esa esperanza, los recuerdos, sí, los recuerdos. Quieres olvidar esos recuerdos, los buenos, los bonitos, los irrepetibles, los estancados, los que están clavados en el pecho y la memoria como flecha disparada certeramente en el blanco, en el punto exacto donde posiblemente no se pueda arrancar.

Y la nostalgia termina siendo esa culpa de no haber hecho lo suficiente y el recordatorio perenne de tu fracaso. Esa memoria que te castiga fuertemente, haciéndote recordar todo lo que te duele en el fondo del laberinto que todos llaman corazón. Te hace olvidar a qué saben los besos, los caprichos y los deseos.

Van y vienen empujones de recuerdos y olvidos y no se sabe si son o fueron, si lo imagino o lo recuerdo, lo invento o si desvarío. Sueños le dicen.

El problema es que olvido los recuerdos, añoro olvidar y la melancolía ronda sin cesar.

— Creo que ya no vendrá.

sábado, 27 de mayo de 2017

Aquí

Sentado a la mesa en aquel viejo lugar
Atravesaban las luces, tenues luces del bar
El vaso de cristal
donde todo terminaba, la luz, la noche y el día... a medio terminar.

Aquella manera de evadir la realidad,
Como se evitan los charcos de las calles de la ciudad en esos días lluviosos, nublados, húmedos y casi perennes, llenos de soledad.

Tan despacio, tan lejos, tan sutil,
Tu reflejo
se baña con la luz de la luna
En la ventana quebrada por el viento,
Amaneciendo de repente entre la última
Luz del tiempo.

Ese tiempo que consideramos nuestro,
Aquí, silente, deambula por calles y puentes.
Esos momentos, los lugares, besos y alientos
Que removían las sensaciones y revivían las ganas de existir
Con más fuerza que de costumbre.

Ahora, hoy, hace un momento, siempre
Estamos constantemente,
Frente a frente,
Abrazados, repitiendo ese preciso día,
doliendo aquí, latentes
Mis besos

domingo, 21 de mayo de 2017

Distracción

Cuando te vi en la avenida
Por distracción
En aquel callejón
Donde terminaba la calle

Por haber estado atento,
Supondría
De momento
Que te conocería

Aunque reconozco,
Conforme pasa el tiempo
Mientras más te observo
Menos te conozco.

Te conocí...lo sé
Abrazándonos
bajo la mirada atenta de la luna
Te conozco...no lo sé

Pasamos mucho tiempo
Debajo del sol y de la luna
Aguantando las sequías de besos
Lloviznándonos recuerdos

lunes, 15 de mayo de 2017

Al viento

Enseñándome a quererte
me perdí por vastos caminos oscuros
Teniendo que esquivar las flechas de Cupido
Que por tus designios
Fue concedido
No tenerte

Amargado en la triste derrota
Sin haber usado un arma
Tampoco el desvarío
Ni una flecha,  solo una espada
Que atacó mi alma
Dejándola rota.

Pues, aquí estoy
Con la cara al viento y un
sentimiento profundo de soledad
Soportando la lluvia inminente de tu indiferencia
Perforada por el arrepentimiento
póstumo de la culpa
Culpa por no haber hecho y
Por haber hecho también, sí,
culpabilidad
Sin saber que el amor
no es costumbre ni permanencia
Sólo la aceptación del amor
No te miento y no te mentiré,
Ahora me voy

sábado, 8 de abril de 2017

-in-felicidad

Resignado a verme en el espejo
En ésta, tu ciudad fantoche,
Caminando lento en la acera dejo
Mi pasado para que no me vean los demás por la noche.

Resignado pierdo batallas cuerdo,
ebrio, nunca las he ganado.
drenando los vasos,
que es cuando mejor me acuerdo
de todo lo que me ha pasado.

Dorando el sol de sepia las fachadas
En la tarde inaugural
Difuminando arreboladas,
las nubes de sangre y ruido están bañadas
aunque pronto contendrán un silencio sepulcral.

Resignada a remover la iluminación
porque desde siempre fuiste
Una admiradora del montón
huyendo del amor que siempre viste
cuando a tu puerta llamó la resignación.

Esta feliz infelicidad,
que del letargo en la arena se pierde
con la certeza tan cercana que se muerde
la lengua con la infeliz felicidad.

jueves, 6 de abril de 2017

Misterio

Una sola vez había visto su rostro
iluminado por la suave luz de las velas
En esa noche oscura y fresca.
No había dejado de observar a
Esa misteriosa mujer
que acaparó mi atención
entre el ritmo de la música
y el sorbo de café.

Cuando la música me embriagó,
su mirada me detuvo y me absorbió,
observando mis pupilas
que en vitrinas
disimulaban ver
hacia la tenue iluminación del lugar,
su mínima sonrisa.

Yo la vi y ella me vio también
La quería ver de nuevo y pensé
Que pasamos por caminos inconclusos
Dividiéndonos en miles y
Dejándonos confusos
intentando absorber cada momento
Que la veía y mi vida
caminaba lentamente

Coleccionando en mi memoria
la mirada, los aromas
y la intriga que me quema
sin saber si pensaría en mí
alguna vez,
mientras que yo,
espero que sepa
que pienso en ella
Desde el primer momento
En que la vi.


domingo, 26 de marzo de 2017

Cuando supe

Cuando supe que la vida
no es como la pintaron,
que la envidia la atosiga
con carteles de te quiero y te extraño,
entendí que vida es la que tengo,
no la que me vendieron.

Comprendí que
tu cuerpo no es de hielo,
ni de fuego ni madera,
y que el aire que respiro
no es el mismo que te envuelve,
Pero es el que quiero.

Atravesando los instantes
que van muriendo,
Necesitando de más aire,
Que por el caño se acaban yendo.
Se queda solamente lo importante,
Lo necesario,
Lo latente.

Exijo, entre labios y suerte
atravesar tu mundo con el mío,
Y eliminar la basura
Que nos bloquea el camino
Corrigiendo la postura,
Y enfrentando de una vez hasta el hastío
A la inevitable muerte.

Supe que la vida no es como la pintan,
que la envidia la atosiga
con carteles de te quiero y te extraño,
entendí que vida es la que tengo,
no la que me regalan.

lunes, 27 de febrero de 2017

Ayeres

Ésta tarde quise pensar
En aquellas tardes
llenas de señales,
De árboles y calles,
Cuando era más fácil caminar.

Recorriendo recuerdos y sueños,
Esas tardes donde el mañana era mejor
Y lo imposible era el amor
Y el hoy, solamente un destello

Ese pasado reciente
Donde los anhelos convergen
Con la mano en la frente
Y el corazón ardiente

A esas tardes
que se les daba por llorar
Acariciando las sienes
De las aves al volar

Ahora camino por las calles
Bañadas de llanto
Que recuerdan esos días de sol
Y a esas aves con su canto.

Ésta tarde pensé
En esas tardes
llenas de señales,
De árboles y calles,


domingo, 26 de febrero de 2017

Nadie desea saber

¿Por qué el amor rima con dolor?
Si su verbo es amar
Parece ser que es perder.
aunque sólo nos quede el olor,
Puede ser que no lo queramos ver.

Se niegan a creer que el dolor no los enoja,
Se dirigen en sus autos, febriles y cautos,
Esperando el final amargo
Que a ninguno de ellos se le antoja.

Pero nadie desea saber
Los hechos que motivaron el olvido,
Muchos dijeron que fue un simple descuido
Que ni siquiera yo he de conocer.

Pensar que ya es hora del desayuno
Y la noche murió de repente,
Tal vez porque detesto estos ayunos
Y los malestares de la gente.

Pero nadie desea saber
Que el amor es una fusión de frutos amargos
Que a ninguno se le antoja,
Pero que no dejarán de beber.

Busco palabras para endulzar el recuerdo
De los hechos que motivaron el olvido
Y aunque sé que la vida no pende de un hilo,
Y en mis mejores momentos yo no esté cuerdo.

Nadie desea saber
El motivo del olvido
Un simple descuido
Que quisiera conocer.

lunes, 20 de febrero de 2017

Aquella anciana

Aquella anciana,
Que con un simple gancho sostenía
El algodón de sus cabellos,

En esa tarde marchita
Con el sol entre sus dedos,
de los últimos domingos
Perdidos en el anhelo.

Y aquí está la vida,
Persiguiéndonos a cada segundo
Atormentando a todo el mundo.

Esperando que alguien llegue a su encuentro,
Se va apagando poco a poco en los días.
Aquella anciana que perdía

La nostalgia del ayer en su mirada,
De ese ayer que se le acaba,
De esa noche que ya no será día.

Y aquí está la vida,
Persiguiéndonos a cada segundo
Atormentando a todo el mundo.

Y aquí está todavía,
La vida que no acaba
Es su día que termina.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Aún es muy temprano

Aún es muy temprano,
ahora que no me quede nada.
Desbaratamos los velos
que cubren nuestras caras,
Atornillando memorias
y momentos sin sobras,
Despierto
con el brillo del sol en mis ojos
matando mis sombras.
Sigue siendo temprano,
aquí desde el suelo.
Veo recorrer a la luna,
para más tarde,
verla de nuevo escapar.
Y traerle un puñado de estrellas
que brillan de manera fugaz.
Aunque no quede nada
y su luz muera de nuevo
en plena oscuridad,
Aún es muy temprano.

viernes, 10 de febrero de 2017

Huyo y sobrevivo

Cuando los insultos los dan a dentelladas
Cae la eterna agonía del trágico insomne
Buscando refugio entre puntos y comas
Encuentro consuelo entre novelas y bemoles.

Tras el absurdo de la tragicomedia,
Hallo tu nombre sumergido en la botella
que para sacarlo tendría que beberla.

Aunque lamento ese tiempo perdido
frente a esta pantalla,
Que queriendo perderte,
finjo ser un canalla.

Ahora distingo una luz que crece,
Es la mañana que desvanece
la oscuridad de la noche fría
que reveló una luna
brillosa, brillante, hermosa
cubierta con finos velos negros y grises.

Ahora el día crece,
decrece y perece
Entre las comisuras de nuestras sonrisas,

Voy eliminando los puntos,
Que han cortado todo el suspenso.
Y matando los puntos suspensivos,

Voy corrigiendo estos lamentos
Que me vacilan y hacen trizas.
Ahora no queda más que
ser sobreviviente
en este mundo decadente.

Sobrevivo y no amenazo con quedarme,
Para poder salir de la emboscada
Que tendría que ser mucho más furtiva
Mientras desarrollo un plan de huída
Para que la emboscada no sea efectiva.