viernes, 8 de diciembre de 2017

Somos

Somos ese andar solitario, ininterrumpido,
sempiterno, frío y escabroso.
Somos el amanecer perenne entre sueños y sueño, la duda ante la incertidumbre vacía de perdernos algún día.

Somos esas calles iluminadas vagamente en la noche que pesa sobre todos. Esas notas que suenan y suenan y toman el control de nuestro corazón.

Somos la tinta en esos periódicos, en esas cartas, en los cheques. Esas letras que nos dicen algo, nos cobran todo y no nos dejan nada. Nada en los bolsillos, nada en el alma.

Somos ese sonido incesante de zapatos y concreto en las calles silentes de la noche. Esos pasos apresurados, sin saber a dónde van, solamente llevan.

Somos esas manos que se toman entre sí, que se adhieren profundamente, pudiendo soltarse, pero no tiene sentido hacerlo.

Somos esas bocas que hablan cada vez más cercanas una de otra, esos ojos que se enlazan alcanzándose las pestañas sutilmente, como desempolvando recuerdos.

Somos, cada botón desabrochado, cada luz que se apaga a nuestro paso, esa música que suena a lo lejos. Somos, esas sábanas que envuelven y desenvuelven la piel extenuada, extendida y extasiada.

Somos ese callejón que hace unas horas estaba lleno de personas deambulando por aquí y por allá. Somos ese recuerdo distante, ese atardecer ámbar que empieza a sangrar, para dar paso a la plena oscuridad. Somos ese recuerdo que se presenta ahora, ahora que solamente se escuchan los pasos solitarios, fríos, separados.

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