domingo, 24 de enero de 2016

Fragmentos



Fragmentos, momentos, recuerdos y olvidos;
música, luna y sentimientos heridos.
Tenemos el pasado que ante un futuro presenta,
saludándonos con profundos besos
que poco a poco alimentan.

Con las manos unidas que por el frío se enredan
y envuelven sus lenguas en besos de tormenta.

La noche seguirá siendo fría
y las calles de ahora, pasarán al olvido.

Por momentos veo el cielo despejado de la noche
y de pronto me encuentro con una soledad insondable,
pero apacible y pura.

Caerá y seguirá cayendo la noche, sin interrupciones,
bañando las calles de melancolía etérea y luciérnagas sintéticas de luz perenne
que retrasan la caída de la tristeza, no así de la soledad.

Mientras seguimos caminando con el viento gélido de la moribunda noche,
y arrastramos nuestros cuerpos hacia el sol,
su luz y su calor nos abrasa y descongela nuestro interior.

Poco a poco vamos llenando ese vacío con fragmentos de recuerdos,
dejando bastantes buenos y unos tantos malos, por aquello que los necesitemos;
y viajamos y recordamos;  olvidamos y escuchamos esa vieja tonada de guitarra.
Y la luna sigue en el mismo lugar, proyectando su luz hacia las calles desnudas y
caminos polvorientos y nocturnos, cuando su intensidad se lo permite.

Aquí estamos, callados, frente a frente, disimulando aquel pasado y cayendo de nuevo en el presente.

Punto de partida

De forma casi irremediable, volvemos al punto de inicio, tras la sutil aparición de los recuerdos, nos convertimos en esa amalgama de tristezas y alegrías, torpezas e inseguridades que nos hacen ser quienes somos hoy.

Independientemente de lo bueno o lo malo que hayamos querido traer de aquellos días de pronto olvidados.  Cruzando ríos, montañas, fronteras y vergüenzas, nos proponemos o comprometemos a seguir con nuestras vidas, ¡Vaya empresa!

Y cómo no va a ser sorprendente, si cada cosa que emprendemos, que seguimos, compartimos o hacemos, las hacemos de forma automática. Bastaría únicamente con vernos fijamente a los ojos y comprender que cada uno de nosotros tiene el poder y la responsabilidad de hacer lo que nos corresponde.

Enfrentarnos a problemas diarios, monumentales o mínimos, dependiendo de como los veamos. Caminamos de frente, hacia adelante, porque no hay otra forma de avanzar; imaginarnos en otro estado sentimental, mental, físico o geográfico, sólo es una excusa para seguir y seguir.  Caminamos, muchas veces hablando con nosotros mismos, reflexionando algunas veces o tratando de no dormirnos.

Sé que es tedioso para algunos el sólo pensar en pensar, creer que se pierde el tiempo haciéndolo, pero también ese tiempo se perderá infinitamente, muchas veces, cayendo y levantándose y volviéndose a caer y perderse muchas veces más en el olvido que con miedo llamamos sutilmente pasado.

¿Por qué volvemos de nuevo al inicio? Una y otra vez regresamos e imaginamos estar en un momento mejor, cuando podemos crearlo cada segundo, en este preciso instante que ya murió un segundo, pero que renace o se reproduce al mismo tiempo que late tu corazón.

Entonces, llega el momento de colocar los pies sobre la tierra, en el aquí y ahora y darse cuenta que seguimos respirando, seguimos aquí, que podemos cambiar cada mínima cosa que nos propongamos y reflexionar acerca de lo maravilloso que es recordar, pero aún más hermoso es crear nuevos recuerdos.

Nos limitamos a hacer lo que está establecido como un todo, sin dudar ni un segundo en su certeza o falsedad y es aquí el punto de partida para nuevas y grandes cosas y saber que el límite es sólo una línea imaginaria al igual que el ecuador o las fronteras.

domingo, 3 de enero de 2016

Sincronía

Y seguimos huyendo,

uno del otro,

en sincronía,

sin prisas, sin penas,

esperando a que uno de los dos,

sea quien dé de nuevo el paso.

aún cuando el orgullo

y la negación

no dejan que se una

tu boca y mi voz,

por eso,

déjame irrumpir en tus sueños,

que nos sorprenda

la última oscuridad de la madrugada y

que nuestros brazos

nos envuelvan como las sábanas blancas

de tu cama perfumada

déjame irrumpir en tus cama y

despertarte de ese sueño y dejar

que me ahogue con tu aroma,

que acaricia sin tocar,

que lo siento sin besar y

que sueño realizar,

tantas tareas pendientes entre los dos,

mientras que todo se detiene a nuestro alrededor,

te pienso,

camino y pienso,

pienso y vuelo,

vuelvo y de nuevo

te veo frente a mí.