Y seguimos huyendo,
uno del otro,
en sincronía,
sin prisas, sin penas,
esperando a que uno de los dos,
sea quien dé de nuevo el paso.
aún cuando el orgullo
y la negación
no dejan que se una
tu boca y mi voz,
por eso,
déjame irrumpir en tus sueños,
que nos sorprenda
la última oscuridad de la madrugada y
que nuestros brazos
nos envuelvan como las sábanas blancas
de tu cama perfumada
déjame irrumpir en tus cama y
despertarte de ese sueño y dejar
que me ahogue con tu aroma,
que acaricia sin tocar,
que lo siento sin besar y
que sueño realizar,
tantas tareas pendientes entre los dos,
mientras que todo se detiene a nuestro alrededor,
te pienso,
camino y pienso,
pienso y vuelo,
vuelvo y de nuevo
te veo frente a mí.
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