sábado, 3 de diciembre de 2016

Hoy

Un día en la vida,
un paso a la vez, es tiempo;
tratamos de conquistarle y aunque nos domina, queremos ganarle, pero
¿cómo?
afortunados,
nostálgicos y pensativos
miramos fotografías de un pasado cercano,
no vuelve,
n o-v u e l v e-m á s,
despertando de un brinco,
de la cama a la calle
-sin detenernos siquiera a pensar
que ese amanecer está allí y es uno
mañana será otro,
qué es únicamente TIEMPO
que atraviesa nuestras vidas o
A lo mejor es nuestra vida
Recorriendo la vida a través del tiempo.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Requisito

Pasos trascendentales que caminamos cada día. Nos encaminamos hacia el mismo destino, hecho para figurar en el miedo más profundo, probablemente.

La estafeta es entregada a cada uno sin advertir de la responsabilidad que ello conlleva. Asumimos la vida como una constante, cuando la constante no es otra que la misma muerte.

Damos la vida "por sentado" y la muerte como ese umbral no deseado. ¿Realmente vivimos? - Porque su enemiga -o ¿aliada?- Se nos acerca cada vez más o vamos hacia ella, ¡¿Qué importa?! Vivimos para vivir, vivimos para morir -irremediablemente- o ¿morimos cada vez que damos todo por las causas que queremos vivir?

Requisito indispensable para morir: vivir, entonces vivamos.

viernes, 21 de octubre de 2016

A tiempo

Estamos a tiempo de atrevernos,
De buscarnos y compartir.
Respirar y cerrar los ojos.
Intenté ser quien querías,
Aunque el problema era yo a
Quien no querías.
Estamos a tiempo aún,
De cometer más errores
Y perder la cabeza
Dando vueltas sin sentido,
Entre sombras y saliva,
Labios y estrellas.
Estamos dejando pasar las horas,
Prefiriendo altercados
Profiriendo descalificaciones o
Tomarnos de las manos.
Estamos a tiempo aún,
De saber si podemos también,
O Querernos como antes
Lo hicimos.

Equivocarnos

Jugar a equivocarnos,
Ésa fue nuestra vida,
Ésa fue nuestra salida.
Estableciendo parámetros irregulares,
Bajo condiciones singulares,
Te desvanece tu pensamiento.
Confusión.
Se funden las ideas y las agonías,
Las dudas y la melancolía,
Haciendo estragos en la luz de la sonrisa.
Mientras todo el mundo corre a toda prisa.
Nos detenemos y nos reconocemos,
No sé por qué estoy así.
El tiempo y la eternidad,
Suelen jugarnos bromas banales
Y emociones efímeras.
Haciéndonos entender
Que ni el tiempo eternidad posee por completo,
Ni la eternidad la conciencia de vivir todo el tiempo.
No jugar ni equivocarnos es
El máximo error de esta fugacidad
Llamada vida.

lunes, 29 de agosto de 2016

Lluvia persistente

Atravesar la tarde hacia la oscuridad plena, embriagándome del calor que se niega a desaparecer y la lluvia aprisionándome,
cayendo sobre mí.

Esos pasos, esas calles, esas personas, moviéndose hacia su destino o hacia algún oasis incrustado en el alquitrán húmedo, inundado.

¡Ah!
el anhelo de estar en un sitio en donde no se esté, tratando de borrar el pasado,
donde la lluvia, la tormenta no nos detenga,
aunque parece tener éxito,
no creo que me venza.

Pero pronto, sé que la oscuridad dará paso a la luz y el día sorprenderá a la tarde y a la noche. Luego todo seguirá como siempre y el ciclo se repetirá una, otra y otra vez que la lluvia nos invada.

domingo, 21 de agosto de 2016

5 minutos más

La tenue luz que cada momento invadía la habitación, ocupó el terreno, que marchitado por el tiempo, aún seguía siendo su rostro.

La frase lastimera de siempre, para poder quedarse tumbado boca abajo sobre la cama, aplastando su cara contra ese par de almohadas que habían desaparecido la noche anterior.

El despertador, -sí, ya había sonado muchas veces- seguía en «alarma pospuesta», hasta que decidió de una vez, apagarla. Esa mañana tuvo un extraño diálogo interno. Lamentando acciones que en un pasado, no llevó a cabo y que le mermaban las ganas actuales de salir a dar un paseo.

Lo primero que hizo fue darse un baño y prepararse para salir y hacer un desayuno, lo más fácil y rápido posible. El café logró darle ese espaldarazo necesario como para iniciar su salida. Lo necesario, -se decía-, es salir lo más pronto que se pueda de aquí, me sofoca estar metido aquí.

Lo que más rabia le causaba, era mantenerse quieto, estar en un sólo lugar sin poder hacer nada al respecto, fuera de sus posibilidades, claro está.

Lo bueno fue que era fin de semana y la ciudad descansa, en parte, del bullicio diario, aunque no faltaba algún imbécil que hiciera de cada oportunidad, un atasco. Tenía muchos planes en mente, para vaciarla y para llenarla. A pesar de todo, en el fondo era optimista, realista, pero con la suficiente euforia y ánimo como para lograr mucho más.

Llegando a su destino, se dispuso a realizar de una vez por todas, su itinerario. Finalmente hizo lo que tanto le había costado y se preguntó por qué no lo había hecho antes. Con una cara de satisfacción y alivio. Se dio a la tarea de apagar su mente de ese ruido de responsabilidad que tanto tiempo le había tomado.

Siguió empezando y terminando proyectos con la misma energía y satisfacción que las otras cosas que hacía. Y finalmente, algo que no tenía en sus planes, apareció velozmente ante sus ojos. Eran los ojos que había soñado, era la mujer que vio alguna vez en ese lugar que no recuerda su nombre. Estaba allí, estuvo, se desapareció así como emergió. Corrió lo que pudo entre la muchedumbre, confundiendo colores y espaldas, hasta darle alcance. Era ella, sin duda. Tanto pensó en darle alcance, que no tuvo tiempo de pensar qué decirle, solamente quedaba decirle la verdad. Que era la invasora de sus sueños, el factor determinante para quedarse acostado, esperando seguir con el sueño, a quien buscaba entre tanta gente. Ella esbozó una sonrisa, saludando y agradeciendo ser la musa de alguien. Cuando por fin, dispuesto a encarar la situación, tomando las riendas de su vida, caminó hacia ella y de pronto sonó el despertador, ésta vez, había que levantarse.

domingo, 7 de agosto de 2016

Exponiendo

Van caminando los dos, entre mucha gente, salpicados por la inminente llovizna y la luz amarilla de los postes.
Teniendo cuidado de no tocarse, de rozarse siquiera.
Bailando entre palabras sinceras y la llovizna como música de fondo.
Solamente las miradas cortas persisten,
Por un trago tal vez,
Para empezar,
Por un café.
Y la noche diluyendo va cada minuto de su existencia.
Y también deshace la música que en silencio hacían.
Y la noche va explotando los sentidos,
Sus sentidos.
Acercándose por momentos, quieren absorber cada detalle visible de sus cuerpos.
Y el camino se hace corto
Y la espera, inmensa.
El tiempo se detiene,
El momento es suyo,
Tomándola por sorpresa,
Entre sus manos, su rostro inclinado.
Exponiendo sus labios,
Lentamente se acercan,
Ignorando todo a su alrededor,
Viendo la vida con los ojos cerrados,
Los labios comprenden que la vida está allí,
Recorriendo sus labios suavemente, van.
Esperando que ceda uno de los dos.
Y esperando también que no.

Ya no hay gente, no

Hay quien te vea,
Hay mucha gente.
Responsables de la persecución,
A la hora de desistir,
Te los encontrarás,
Esperando.

Hurgando en sus narices,
Hallando lo que no buscaban,
Cavando en las depresiones y
Los surcos que van dejando
Tus lágrimas.

Y buscando protección,
Corriendo irás,
Esperando no caer,
Midiendo bien los pasos,
En lugares extraños,
Por veredas lejanas y
Calles de doble vía.

Irás tan lejos como quieras,
Te seguirán buscando,
No podrás huir,
Ya no hay gente, no.
Ya casi no hay luz,
Se apaga el día y
Es extraordinario,
No sabrás qué hacer
Pero no sientes miedo.
Porque no puedes escapar,
Lo tienes que enfrentar,
Y ya sabes qué hacer,
Porque eres tú.

Cambio

De nuevo, pienso que
Algo de real hay en la fantasía y
Mucho de sueño en la vida.
De pronto,
Persiste el agotamiento,
La diversión perdida en las miradas cruzadas,
Que el tiempo hizo volar.
De reojo se puede ver mucho más,
Muchas veces,
A lo lejos se ve el rechazo inadvertido de la vida hacia alguien que se detuvo a pensar.
Pocas veces,
Llueve insistentemente sobre mi cabeza,
siempre.
Persiguiendo sueños que se elevan, unos lentos, otros demasiado rápido.
Se me escapan.
Dejé de buscar sueños extraviados y
Decidí crear los míos.
Y serán los que no me detendrán.
Tras varios lamentos encontrados
En condiciones deplorables,
Los uso como remedio y
Eliminar su tedio.
Para superar los miedos, los sueños y la realidad.
Tomarlos como el nacimiento de algo bueno y
Ser.

lunes, 1 de agosto de 2016

Preguntas

Preguntas buscando una verdad,
te incomoda la verdad que no quieres oír.
Te vas asustando de cosas que en tu mente van deambulando,
sólo en tu mente.
Vas alterando la realidad en la que vives, sin aceptar el qué dirán,
ahora resulta que has sido alcanzada por ese dardo de incertidumbre,
en tu cuerpo, en tu ser.
Creces, floreces,
caminas y te empujas hacia un abismo de mentiras que te ahogan sin decirlas,
que sólo escuchas.
Que sólo te entorpece.
Quisiera creer que crees lo que te digo, que atraviesas mundos agrestes,
que compartes hazañas con hadas y dioses.
Invalidando la escena amarga que te ha hecho preguntar y
de repente
veo una mirada pensativa,
tal vez perdida,
en busca de algo que nunca perdió,
tal vez.
Sólo recuerda
que la verdad
es más ligera que la mentira,
pero más difícil de soportar.
Así que las batallas que has generado desde tu torre de control,
desde ese mismo lugar
tiene que iniciar su final.
No dolerá, seguro que no.
Sólo habrá quedado
un extinto vacío
a donde todas las dudas murieron.

domingo, 31 de julio de 2016

Cosas por hacer

Estoy en medio de pagos y colas,
música y servilletas.
Aún falta mucho por hacer,
pero aún lo podré hacer esta semana.
Me detuve a tomar un café,
aunque haya un calor picante afuera.
Dejaré que se enfríe la tarde
para volver.

Anécdotas sin cronología

La fruta sobre la mesa, maduró pronto.
Una manzana se pudrió.
La canción que me eriza la piel, acabó.
Una mirada me hizo dar un guiño o me guiñó para mirarla.
Unos labios que piden un beso, un silencio que lo espanta y sólo queda aguantarlo una vez más.
Una palabra que hace recordar tanto.
Una gota de sudor que atraviesa un campo de luces y lunares.
Un puñado de aves que surcando el cielo, dejan el parque.
Pecas que en ciertos escotes distraen a todos o las pecas son lo de menos.
Ese libro que hizo dejar la lámpara encendida.
Viajes y promesas que se postergan.
Desespera esperar el autobús.
El calor del alquitrán, que a la distancia distorsiona tu figura.
Cambia la luz del semáforo.
Hace horas fue la hora de salida.
Despierto y apago la luz de la lámpara.
Otro día y vamos.
El mercado que no he visitado.
El resfriado que no descansa ni deja descansar, el muy maldito.
Dos manos ajenas que se toman por propias.
La noche que eleva el misterioso deseo de estar.
El día que amenaza con acabarse.
Empezar a trabajar, saludar y ponerse al tanto.
Hacer los pagos de cada mes.
La señora que se cuela en la fila del banco.
Otro libro que termino y regreso a repetir su final, entre mis manos.
Esa luz que deslumbra, luego de tanta oscuridad.
Tener que pedir azúcar para el café, aunque no la use.
Y el incesante sonido de tazas y cucharillas sobre las mesas.
Besos que se arrepienten,
otros que ni se antojan.
Abrazarse por apariencia o
cualquier excusa para abrazarla.
Y la «friend zone» que ya está sobrepoblada, no cabe ya un alfiler.
Repetí la canción porque sí.
Ese trago tal vez te caliente el corazón.
Ir a leer el periódico que ya leí y escuché, que no me gustaron, sólo ha sido para saber.
En el cine, una película ambientada en África, se exhibe a mediodía, sin aire acondicionado.
Llegar a casa a dormir y hacer todo, menos eso, ya hay que levantarse.
Sale el sol y ver que pase cada segundo otra vez o por vez primera.

domingo, 17 de julio de 2016

Nada

No nos queda nada,
No nos queda nada en este domingo de sol arrepentido,

Entre esas nubes que se disuelven, se unen y se deshacen otra vez, no nos queda nada.

Solamente
Nos queda esa música diáfana y lejana,
Nos queda el recuerdo que culpable se arrepiente cuando ya no nos queda nada.

No nos queda nada,
únicamente las calles grises
en los días húmedos y nublados,

Nos queda nada más
ver partir al último día,
la última noche,
la última nota,
la última gota,
al último dolor.
Nos queda sólo eso,

Nada

sábado, 16 de julio de 2016

Y la tarde se acaba

Se rumora que la tarde se acaba,
lo puedo ver en tus ojos, alejándose lentamente.

La tarde se acaba, se nos va de las manos, se va de nuestras vidas, se va de nuestra vida.

Te puedo ver
refrescándote a la sombra proyectada
por el sol que agonizante  deambula y
se desvanece del otro lado de la pared.

La tarde se acaba,
muere sin percatarme que
estuvo conmigo,
en silenciosa compañía,
siendo parte de mi vida.

Su rostro se ve más cansado,
lánguido y oscuro,
perenne y extenso
y no es más
que un simple destello ámbar.

Se apaga.

La he perdido una vez más,
me engañé pensando que aquí estaría.
Se ha ido y se vuelve una huella en el firmamento, un recuerdo,
Una tarde.

viernes, 15 de julio de 2016

De la mano

Tomados de la mano,
Se detienen a la puerta,
se ven fijamente.
Recuerdan miradas cruzadas,
Por instantes olvidadas,
que dieron paso para seguirse encontrando.
Los latidos se aceleraron,
se incorporaron hasta acomodarse,
y acercarse mucho más,
saben que el momento es irrenunciable,
impostergable y totalmente deseado.
Lunas, soles, nubes, lluvias y cafés se dieron cita para el encuentro.
Viéndose fijamente,
cada vez más cerca,
la noche se acentúa,
la oscuridad y su cercanía los cobija
y la solución al nerviosismo dado,
se ve resuelto en el roce de labios
que hace volar la imaginación,
abrazarse más fuerte y
besarse aún más.
Saben que las calles son testigos de
su aventura,
que el viento llegaría
a presenciar la unión.
Besos frutales, abrazos azules,
Amores perdidos y
pasiones reencontradas.

Lunar

El lunar que en tu cuello me muestra el punto de partida,
De repente me limito solamente a observarlo, detenidamente,
detalle a detalle y
Saber que forma parte de un universo de poros en el que quiero viajar y llegar a conquistar.
Y muy cerca, muy cerca, me detengo a hundirme en tu mirada profunda, que evoca a galaxias lejanas, distintas, distantes y perpetuas,
en esos ojos que emiten la luz más clara que puedo apreciar,
con el color terroso característico de la vida que forma raíces en donde plante su mirada.
Y vuelvo al lunar, mi inicio, mi final. Sabor a miel, un toque de sal que con un suave beso hago desaparecer por instantes ese universo femenino que hace frente a mi llegada.

jueves, 14 de julio de 2016

Sed

Los intrépidos arrebatos que transitan por las carreteras de mi cuerpo,
entre el delirio y la pasión que desbordan los besos acomplejados,
inhibidos,
casi ausentes,
ante una boca sedienta de atención.

Llegando a conocer todos los detalles, uno del otro.
Nos cubrimos con el infinito firmamento nocturno,
dejando pasar las horas,
deseando que la noche dure lo suficiente como para encontrarnos otra vez,
de noche.
Para leer los pliegues de tu piel con mis dedos
y encontrar nuestras miradas en la mañana inaugural
de emociones encontradas.

Mientras tanto,
la luna resplandeciente
sobre tu vibrante piel,
me deja apreciar los últimos segundos de la moribunda oscuridad de la noche,
los ojos
que en instantes
abrirán su mirada.

martes, 5 de julio de 2016

Las horas

Las horas,
de los relojes caen.
Caen como las hojas de los árboles otoñales.
Y crujen con el paso del tiempo y tu presencia.
Presencia que se desvanece bajo la sombra del tiempo.

Ese tiempo irremediablemente atroz, que deja tu sombra y tu adiós.

Adiós, que permanece ensombrecido.
Ensombrecido por la espera de tu encuentro y
estás ahí, a la espera del rayo de luz que se esconde.
Se esconde y no aparece.

lunes, 4 de julio de 2016

Diagnóstico

Empezaban a diagnosticar su muerte, a pronosticarla tal vez.
La indiscutible indiferencia mutua había dejado cicatrices imborrables que crecían conforme pasaba el tiempo.

Y tras la batalla tardía de la indiferencia, que corroe las almas hasta dejar un inmenso vacío en el que transitan todos los dolores, todos los pesares...avanza.

Ardua tarea el intentar siquiera acercarse; enredándose, asfixiado, sale a tiempo el alma que intentó inmiscuirse y tratar de hacer florecer en ese valle en el que la penumbra ha gobernado.

Y de repente, potencia el dolor. Avanza el calor y solamente hace falta esperar.

¿Habrá tiempo? ¿Querrá sentir? ¿Querrá esperar?

Y así siguió la incertidumbre. Amores, noches y vientos vienen y van, han ido y regresado. Han bebido de lo que quiso dar, han vivido y sobrevivido noches enteras, cuerpos anegados en sudor y fatiga de deseos y saliva.

Y los sentimientos carcomidos por el desasosiego, por los deseos cumplidos hasta donde inicia de nuevo el sentimiento sufrido.

Tiempo después, solamente el tiempo le dio la experiencia necesaria ante la explosión emocional que desencadenó la indiferencia acumulada, los labios enredados con los labios desgastados, los latidos visibles a través del pecho fatigado y la necesidad inconclusa en donde convergen el amor, el vacío, la indiferencia y el deseo. Y no se le diagnosticó más la muerte, sino la muerte lo ha condenado al amor.

viernes, 17 de junio de 2016

Ese día del padre

Observo desde lejos, me aproximo con sumo cuidado. Repentinas hordas de niños uniformados, salen de sus establecimientos con tarjetas en sus pequeñas manos. Ilustraciones varoniles, rudas, toscas, "manufacturados por ellos" para la figura paterna que representa.

Sigo observando y las calles siguen congestionadas de automóviles con personas apresuradas para llegar a sus respectivos destinos.

Cada vez se hace más oscuro el día y la alegría de los niños se apaga con el sueño que trae la noche. Ellos reciben sus obsequios elaborados o no, con cariño o sin él, a veces sin destinatario, a veces sin receptor.

Obligados a recordar cada año en este mes, ombligo del año a ese ser desmesuradamente olvidado para algunos, para otros es La Fecha y para otros tantos, desconocido. Se nota, se nota la alegría genuina, honesta y que vale, sin necesidad de celebrarse, sin necesidad de decirlo ni recordarlo.

No es por el reconocimiento, el celebrarlo o la algarabía del día, sino por el cariño que no se pide...el que se da. Pero sigo observando campante la imagen que envejece, que el tiempo arrastra y no olvida, esperando cruzar al otro lado del camino y ser el destinatario algún día.

Feliz día a todos los padres que en realidad lo son. También a los tíos, abuelos y demás papás posibles.

miércoles, 15 de junio de 2016

Soliloquio

En algún momento del 15 de junio de 2013

Extraños momentos de la situación humana:
el intrincado laberinto de la soledad,
el tedio y el aburrimiento
y esa extraña sensación inefable de que al contrario,
se obtendría el mismo resultado inocuo pero que a la vez crea la sensación de necesidad de llegar al punto de detenerse y empezar desde cero,
para no caer de nueva cuenta en la inicuidad del ocio.

jueves, 9 de junio de 2016

Resquebrajas con el tiempo

Calles
resquebrajadas, bañadas y hundidas por por el clima, por tu tiempo, por su propio tiempo.

Testigos silentes de nuestros amores, odios y desvaríos;
Torpezas, aciertos y tropiezos.
Llantos, lamentos y tormentos.
Tormentas, charcos y amotinamientos.

Aspiradoras de nostalgias, humo, hollín y encuentros.
Travesías sin fortuna, tiempo perdido, tiempo muerto, tiempos perfectos, trágicos desencuentros.
Tiempo implacable que maltrata con cualquier portento.
Caminamos con rumbo, sin rumbo en todo momento.
Nos levantamos, nos dormimos y salimos a su encuentro.
Ignorando las circunstancias, su nacimiento y su estrepitoso final.

Subestimamos su existencia, tan presurosos día tras día, no nos percatamos, no nos damos a la tarea de levantar la mirada hacia el horizonte y asentar los pies en el suelo.
Repetitivas, monótonas, planas, curvas, desgastadas, estando, cambiando y  viviendo.
Las calles, esas perennes espectadoras del éxito y del fracaso y esperando que mañana nos vea, cuando el alba mitigue al ocaso.

martes, 7 de junio de 2016

Ver

Veo en esos ojos paisajes distantes, tormentas sutiles que causan que se desborden gotas saladas por tus mejillas.

Tus labios articulan palabras intensas que esperan por otros labios para compartir el mismo aliento.

Esas manos que esperan tocar otras manos, otra piel, otro cuerpo. Respirar el aroma tuyo que siento cuando te tengo cerca y aún más fuerte cuando te tengo lejos.

Es abrazarte, estrechar tu cuerpo al mío, sin interrupciones, sin prisas, sin pausas, sin nada, con todo.

Sin expectadores, sin bulla, escuchar los latidos y nuestra respiración, la humedad de tu cuerpo y su exhalación.

Es eso. Ver en tus ojos, paisajes. Ver en tus ojos, pasiones, dulzura y deseos.

¿Por qué nos levantamos cada día?

¿Por qué nos levantamos cada día?
Muchos dirán que para llevar el sustento a su hogar, para pagar las deudas y otras cosas que van en la misma línea.

Me puse a pensar de manera casi incesante durante los últimas semanas. No puede ser que las respuestas ante esta interrogante sean tan banales.

Esperaría que un buen grupo de personas tuviera respuestas más trascendentales que solamente pagarle a alguien más.

Repasando y haciendo un pequeño análisis respecto a lo comentado, ¿Qué es lo primero que hacemos al iniciar el día, al levantarnos? Abrir los ojos, obviamente. Revisar si la alarma del celular no se desconfiguró y nos da unos minutos más para pensar horizontalmente.

Luego de haber averiguado si no es domingo, nos apresuramos a bañarnos, cepillados los dientes, comemos a la carrera y el café está demasiado caliente como para tomarlo en unos pocos sorbos...lo dejamos.

¿Olvidé las llaves? -No, aquí las llevo.
El teléfono, el teléfono...¡Aquí está! Y salimos de nuestras casas rumbo al trabajo y de repente... empieza una llovizna, que si nos apresuramos, llegamos sin empaparnos. Y es que aquí llueve por todos lados, menos verticalmente.

¿Y el bus? -No ha salido todavía. A esperar a que arranque y que se apure que... -¿Por qué no bajan las ventanas? Ni siquiera está lloviendo tan fuerte. Creo que se quieren ahorrar el sauna. Y no hay asientos disponibles. A pesar de todo, inicia la marcha...lenta, lenta, no y ahora ¿Por qué para?

Tras el recorrido lento del primer transporte, bajamos y hay que abordar el siguiente y aguantar los gestos, los empujones, los olores. Al final, llegamos a nuestro destino. A hacer lo que se debe hacer, pero hay que tomarse el café que casi ni probamos en casa.

Aunque eso no responde a mi pregunta inicial. En realidad sólo es una de las cosas que nos absorbe más tiempo durante el día y tratar de cambiar esa rutina, supone un enorme esfuerzo. Trabajamos, esperando un sueldo que nos ayude a mitigar nuestras carencias económicas y con ello tal vez acariciar un poco más de cerca esos sueños que hemos dejado dormir por mucho tiempo. Dormir-comer-trabajar-reír-observar-escuchar-regresar. Tal vez a estudiar en el tiempo disponible luego del trabajo; o cuidar el o los hijos; ir al cine; a algún concierto o ver televisión o navegar por internet hasta que sea hora de dormir para empezar el ciclo de nuevo.

Me preocupa demasiado lo que esté haciendo para estar cada vez más cerca de lo que quiero hacer, donde quiero estar y con quienes compartir ese sueño o éxito.

Basta con iniciar siempre hoy, solamente hoy. Es difícil, tortuoso, tedioso y otros sinónimos más, pero no haremos lo que deseamos hacer si seguimos, si sigo haciendo lo mismo.

Lo mejor será que me haga la misma pregunta cada día, hasta que tenga la respuesta correcta y que no me deje ni un sólo espacio para la duda y cambiarla.
¡¿Por qué no habría de hacerlo?!

domingo, 29 de mayo de 2016

Fugacidad del tiempo

El dolor del llamado de la vida, de la luz, de la oscuridad y la noche,

Caen momentos únicos, partidos en mil pedazos,
es insoportable verlos morir de repente en un abismo agujero,
un vacío inconcebible.

Al mismo tiempo veo esos rostros perdidos bajo el infortunado sello del desinterés,
aceptando todo tal cual.
Sin excusas,
sin éxtasis,
sin expresión
...sin esperanza.

De un momento a otro,
todo cobra sentido.

Ciegos,
sin deseos de dirigir la mirada
hacia nada ni nadie,
sordos
para escuchar el sonido de la noche, comer por comer,
caminar sin sentir
y levantarse
y volver a hacerlo todo
nuevamente.

Duele la vida
que se presenta en cada momento, en lugares insospechados,
insólitos y permitidos únicamente a quien quiere observarla,
sentir y no desperdiciarla.

Dueles vida,
por no tener todo el tiempo para disfrutarte,
por no saber si escuchas lo que digo.

Que sí veo pasar el viento todo el tiempo, el calor y la lluvia;
la clorofila y la sangre.
Que siento el sonido de la naturaleza correr,
volar y esconderse,
aparecer y ausentarse. Nacer e inmolarse.
Duele que no me alcance el tiempo o me rebase y no logre entender todo lo que quisiste decir y saber...vida.

domingo, 24 de abril de 2016

Recorrido

Y acaricia el borde de la espalda,
a la vuelta,
en la esquina
de tu pierna.

Lamentando que el tiempo se disuelva
y gotee su vida entre calles
atascadas
de hollín y motores.

Y recorre con los dedos
y manos,
y ojos, la espalda.

Y somete su boca a la tuya,
arrancando el aliento asustado, aderezado por tiempos y vientos,
acercándose a su hogar.

Y acariciando tu pierna;
e imprimiendo con toques sublimes,
va asustando los nervios dormidos,
tu sensación más tierna.

Y amarras con lenguas y labios,
hablando sin hablar,
mordiendo sin besar,
besando sin morder y
besas dilatando,
a tu antojo,
el tiempo y
tu adiós.

domingo, 17 de abril de 2016

Y el alma desnuda

Y el alma desnuda,
por estrechos senderos,
ha permanecido silenciosa,
absorta y pasiva.

Irascible, tortura al cuerpo que la alberga;
Sin ton ni son,
el alma desnuda se rebela
ante la vida que poco a poco,
palmo a palmo,
se sosiega.

Se halla a sí misma,
entre oscuros abismos,
tras la sombra de la sombra
de la sombra,
infinitamente moribunda al finalizar
la estrellada nocturnidad.

Se halla a sí misma,
desnuda, frágil y temerosa;
a la vez ágil, fuerte y valiente,
ante la realidad que le atisba.

Luz, luces, sol y encuentros,
y las mañanas, y las noches
que atesoran sus adentros;
Muchas lunas y muchos soles.

Y se presenta el alma,
desnuda y solitaria,
absolutamente abierta,
absolutamente sola.

domingo, 10 de abril de 2016

Extravíos

Y voy extraviando cada segundo,
perdiendo otro segundo,
acumulando minutos
en una bodega clandestina.

Ahora estoy en busca de esas horas perdidas en la oscuridad de la noche,
arrebatadas por luces intermitentes que me obligan a parpadear, a volver al sueño, a dormir.

Jugando con los días, paseando con las noches, sobreviviendo a la tarde que murmura, que rehúsa despedirse de mí; sangrando las últimas nubes de ese cielo colapsado por las nubes llenas de humo y claridad sintética.

Pasan así, van pasando, mostrando y escondiendo su belleza
o simplemente soy
un ciego más,
que desesperadamente
vuelve su mirada al suelo
para sentirse y sentarse seguro
y esperar que de un momento a otro,
reaparezcan los minutos, segundos y horas,
que deambularon
como recuerdos por mi mente
hasta sentirlos de nuevo
y aprovechar que los tengo de nuevo...
por un instante,
nada más.

jueves, 7 de abril de 2016

Presas

No es no quererte,
pero no te quiero querer por ahora,
las cosas, las calles y las situaciones no
han salido como las había pensado.

Muchos pensamientos,
Demasiadas situaciones
Y muy poco tiempo.

He caminado por muchos años
por las mismas calles,
pensando.
Observando a esas parejas
tomados de las manos,

Las miradas cómplices y los pensamientos extraviados.

A esos niños apantallados, absortos, confundidos y dolores en el cuello.
Y a otros tantos, que el azúcar recargó sus baterías.

Por instantes soy solamente un espectador;
En otros momentos soy el protagonista de una canción o el héroe de una ficción.

Porque quererte es una convicción,
No una simple decisión
Tomada de repente, sin sentir,
por un lobo feroz en busca de su presa; somos presas en territorio de depredadores, creyendo que lo somos, cuando en realidad somos la carnada.
Vivimos, seguiremos viviendo.

Acechando al oponente,
cometiendo errores
y buscando defectos
y viceversa.

Arrojamos la vida por la ventana,
hacia la nada,
sin saber qué pasará.
Viviendo día a día,
agregando un día
a la vez que se elimina otro día.
Un juego perverso en el que vivimos, morimos y seguiremos viviendo.

sábado, 26 de marzo de 2016

Tristeza

Realmente no pensé en decirlo, pero hay momentos que sobrevuelan en mi cabeza y caigo estrepitosamente al suelo y no me quiero levantar por un buen tiempo.

Respirar profundamente y detenerme a conocer lo que pienso y lo que siento...no sé.

La soledad no se apodera de uno, más bien uno se aleja, se va alejando y viendo, observando a la multitud hacerse diminutas manchas en el horizonte. Procurando que el silencio se convierta en el sonido permanente por uno, dos, tres, cinco minutos.

La tristeza la disfruto a solas, hasta que la eliminación de ese sentimiento, va siendo algo parecido a las despedidas y a los reencuentros al mismo tiempo.

Soledad, silencio, conversaciones ausentes. Recordando momentos, vagando por la noche, encontrando el alba en el más profundo silencio y oscuridad absoluta, aparece , reapace, conmueve y desecha tristezas indeseadas, caminos y carreras perdidas.

Quietud, inquietud. Puntos, líneas, círculos y circunstancias. Me acosté y la tristeza se apoderó de mí. Vacíos infinitamente circulares inundan mi cuerpo y mi mente de la magnificencia estelar y despegarse por un instante de todo y de todos va ensanchando la idea de la soledad.

No es, sino la necesidad de entenderme a mí mismo. Luego de muchos amaneceres y también de muchas lunas me siento indefenso, desnudo y deshecho.

Busco sin esperar esa palabra de aliento, desesperadamente encontrar tu aliento en mi cuello y tus besos en mi boca.

viernes, 25 de marzo de 2016

Calor

Detrás de los sombríos atardeceres,
Fundimos cada cuerpo, a cada segundo,  emanando calores insospechados que derraman miel y sudor y vapor y agonía.

Envolvimos nuestra piel con sábanas blancas, ocultando la pasión, y nos encontramos rodando y rodando y rodeados de vientos de medianoche en un vacío inexistente, inexplicable y oscuro.

Sintiendo tu aliento atravesando mis poros, quemándome la piel, arrastrándome en una decadencia absoluta que rasga mi piel entre sábanas, sudor y saliva.

Vamos hundiendo dientes, mordiendo labios, absorbiendo perfumes y desafiando la gravedad. Limitándonos a nada y prohibiendo detenernos en una ráfaga de calor total.

domingo, 20 de marzo de 2016

Si

Esa tarea incesante de conmemorar cada instante de nuestras vidas, olvidando los caminos transitados, comer sin saborear, respirar y seguir haciéndolo como lo que es...un mero acto reflejo.

Te vas dando cuenta de todo más lentamente de lo normal, escuchas todo detenidamente, observas todo.

Vas distribuyendo los recuerdos, los anhelos y los sueños más absurdos. Ideas inverosímiles desplazándose por cada lugar de tu cabeza. De inmediato algo salta ante tus ojos. Algún sueño no cumplido. Vas, recuerdas todo eso que quisiste hacer y ser hace diez, doce, quince, veinte años atrás y las preguntas que gotean...¿Qué pasó? ¿Qué te detuvo? ¿Qué te detiene? Y muchas cuestiones más.

Prosiguen los «si». Si hubiera decidido esto o aquello. Llegando al punto de ir consumiendo cada uno de esos recuerdos, pensando, analizando y siguiendo con los si hubiera. De repente te encuentras ante la incertidumbre de seguir recordando o seguir hacia adelante. Tanto como un borrón y cuenta nueva o ir y venir, seguir y lamentarse por lo nunca hecho ni empezado o por el contrario, hacer todo lo que nos faltó.

domingo, 13 de marzo de 2016

Redescubriendo a Bob

Acababa de regresar del trabajo, otro día laboral recién terminaba. Aunque faltaba un largo trecho por recorrer para llegar a casa, no encontraba la manera de mantenerme tranquilo. Y es que había pasado medio día y no mermaba el dolor de cabeza. Era un dolor seco, sofocante y por demás, desesperante.

Supuse que escuchando la música de mi lista inconclusa sería suficiente para remediar ese suplicio menor, menor que otras veces. No resultó, estaba cansado de las mismas canciones.

Realicé una escala por un café y así disminuirlo...al fin había llegado y lo tomaría gustosamente.

Después de haberlo bebido sin resultado aparente, me dispuse a llegar a la casa. Luego de varias horas esperando llegar, entré a mi habitación y decidí que lo mejor sería recostarme un momento y si lograba dormir, mucho mejor.

Opté por agotar los recursos a mi disposición. Un par de aspirinas, música y explayarme en la cama. Busqué rápidamente en youtube, pero no me convencía nada. Seguí un par de minutos más y redescubrí a Bob Dylan; dejé que las pistas sonaran suavemente a un extremo de mi cama y al parecer, media hora después, todo el malestar había terminado; tocando las puertas del cielo y sabiendo que las cosas habían cambiado.

Se fue la tarde

La cabeza remueve sus pensamientos en un constante ir y venir;
atravesando de manera impaciente
todos sus recuerdos vertidos.

Reanudando la marcha,
camina y camina
con rápidos destellos de momentos
y luego descansando,
poco a poco aminorando
y calmando el ritmo.

Se fue, allá va otro atardecer
ganado y perdido a la vez.

Se comunicó conmigo de nuevo,
como cada tarde;
Presté atención ésta vez,
atesoré cada milésima de segundo,
la cadencia,
el ritmo,
su luz;
era impasible,
importante e hipnótica su imagen.

¿Cuánto fue?
- dos, tres, cinco minutos;
nacer y morir
y volver a nacer más tarde.
¡Yo qué sé!
Nubes que van creciendo,
desapareciendo y volviendo a crecer,
degenerarse y volverse nada;
persistiendo, resistiendo,
muriendo, sangrando y naciendo.

¡Cuánto tiempo más pasará!
¡Por cuánto tiempo más soplará el viento!

Se irán lejos, se quedan cerca, husmeando, humeando, humedeciendo;
Lloviendo, sonrojadas llorando.

Se irá un tiempo su resplandor, con ella,
la soledad.
Sumergiendo las penas
en la cuneta congestionada,
va removiendo sus entrañas.

Recordando los majestuosos celajes
que una tarde hicieron
su luz y su temor,
viendo cara a cara al águila y al sol.

sábado, 5 de marzo de 2016

Olor/dolor/calor

Alejándome dibujo, confío o escribo, 
acercándome observo, escucho y tiento.
Atravesando líneas rectas, curvas y sugerentes.

Realizo murallas de silencios incómodos y también puentes deliberadamente ruidosos.

Imagino y recreo la paciencia y me vuelve a aburrir la idea que de repente todo se repita.

Y aparece ese cansancio insistente, persistente y contraproducente.
Imaginando se puede hacer todo, se puede ser cualquiera o no ser nada o nadie. Mirando alrededor y siendo testigo de todo y a la vez de nada...de nadie.
Y las noticias... como programa de éxito o la carencia de nuevas experiencias, siguen siendo las mismas; otra temporada similar a la anterior, otros rostros, otros dineros, otros espectadores.

Todos esos lugares, amigos y amores; rincones, alcohol y tabaco o lo que queda de ellos, se va esparciendo e impregnando en la memoria y no vuelven a la memoria, no cuando quiero, sino cuando más se necesitan.

En la tarde invariable con aroma de café, esperas y luces que convergen para recrear, crear o borrar la imagen, ese dibujo inconcluso dentro de mis ojos; a la espera de esas notas, esas noches y ese olor/dolor/calor.

sábado, 27 de febrero de 2016

Abismos de palabras que ensanchan los días, catapultando la efímera idea de la permanencia y la existencia misma de nuestras vidas.

Nos movemos de forma singular,
sabiendo o sin saber que llevamos la mitad de la vida que llevamos en este mundo

Calles

Me encontré sorprendido, absorto y sin una idea de lo que tenía que hacer; estando parado a la puerta del edificio en donde había visto pasar los últimos años de mi vida.

Son los edificios, las calles, aún más las personas, todo eso que solemos llamar día de trabajo. Tiempo atrás, torres de papeles que conformaron ciudadelas, personajes llegaron, llegaban y llegarán; jefes sin poder, poder sin jefes; empleados sin trabajar y trabajadores que no lo son...tanto.

Pensar en las cafeterías, pastelerías, buses y hasta en el chiclero. Desgastando suelas y también asfalto. Vamos, venimos, dormimos, despertamos. Esos relojes que nunca se han sincronizado con la vida misma y ese elevador que funcionó, únicamente para volverse a descomponer o tal vez se creyó lo de la inmovilidad.

Seguimos convencidos que aún somos jóvenes y que la vida nunca nos cobrará factura. Minutos y segundos, horas, días y semanas, luego se consumen los meses y vemos pasar los años como un simple recuerdo; la nostalgia de esas tardes frías al salir del edificio, despidiéndose de todos, sin ver nada, sin ver a nadie, sin saber a quien. Toparse con quienes pasaste todo el día y saludarlos de nuevo como si nos saludáramos por primera vez...otra vez.

En el instante que pienso, que recuerdo, que vivo, hay una quietud; como si no fuera jueves, viernes o sábado. Como si las calles quedaran calladas de repente. A lo lejos escucho motores encendidos y vibrantes, pero sin prisa por seguir; aves cansadas de volar y sedientas por dormir. Pasillos lejanos, calles descongestionadas y luces sin encender.

Esos cafés que compartimos, dejando que el río de asfalto siguiera su cauce y hablar un rato más, vernos un poquito más.

Y siguen deambulando esos días, esos años muy parecidos al ayer inmediato, ese saber y recordar inconcluso.

Despertando de ese trance maravilloso que es recordar, vidas, horas, minutos, muerte y agonizante letanía. Ir y venir, preguntar y ver y volver a ver. Instantes que nunca se fueron, nunca se han ido, momentos que se me presentaron ante mis ojos.

Lo único que queda está en mi cabeza, en este instante, es mío, de nadie más.

jueves, 18 de febrero de 2016

Son esos días

Hay días que nos parecen mejores que otros; más alegres, más coloridos, pero al final, te das cuenta que no es la forma en la que vengan, con qué sonido o color, porque vienen exactos al día anterior. Con lluvia, con vientos frescos, noches de cielos despejados, pero son iguales, unos segundos más, unos segundos menos.

¿Por qué echarle la culpa al día?  Nosotros hemos venido reuniendo las causas de lo que tenemos ante nuestros ojos.

En fin, hoy ha sido uno de esos días en los que la gracia solamente pasó a saludar un momento y se fue. Dijo que vendría más tarde.

El clima tropical hace maravillas con mi salud; pasar de tos a gripe y de gripe a tos y fiebres en cuestión de días. Frío matinal, calor infernal, lluvias dispersas y noches aún más heladas que la madrugada.

Todo parece extrapolado de la película: «El día de la marmota» - cuyo nombre original no recuerdo-. En donde los días llegan a uno en especial y se repite ese mismo día, todos los días en una espiral incesante.

Así han pasado varios días. Afortunadamente, no se repite, únicamente se parece.

Es una pesadilla el hecho de saber que al salir del trabajo, te toparás de nuevo con los mismos rostros y las invariables pláticas acerca de... «¡Qué colas vos!;  ¿Qué pedimos para comer mañana?; ¡Ya mañana viernes!; y otras conversaciones sin rumbo y cuando te das cuenta ¡Ya es tarde!  Y no hay modo que fluya el tránsito.

Imaginamos escenarios fantásticos que se escabullen en los laberintos de la mente cuando te vence el letargo de la tarde y el sol agonizante inunda tu vista con su último fulgor del día.

Pasando los días haciendo escalas en esos islotes llamados centros comerciales y aprovechar el tiempo pagando cuentas, comprando algo o simplemente tomándose un café que te ayude a discriminar el ruido callejero y echarle un ojo a ese periódico colocado en la barra del café. Y ya se hizo de noche y las estrellas fulgurantes, brillan sin pena ni gloria, opacadas por las luces de todos los vehículos y comercios y postes de alumbrado público. Sigue la letanía. Hay que llegar a la casa. ¡Hay que llegar a la casa! ¿Hay que llegar a la casa?

Bueno, ya yo imaginé algunas variantes del día.  Tiene que venir un catedrático, tengo hambre, sueño y ganas de irme; mientras tanto, espero.

sábado, 13 de febrero de 2016

El valor de dos galletitas

Muchas personas la conocen como doña Licha; una señora a quien no le pregunté su edad,  pero deambula los ochenta y tantos. Muchos la ven pasar todos los días con su carretilla desvencijada, hecha para la construcción y acondicionada con recipientes plásticos que contienen los productos comestibles que vende día con día.

Caminando de manera pausada, con cuidado, atraviesa las calles de una populosa zona de Mixco. Sí, atravesando las calles y avenidas por las mañanas y por las noches, porque la distribución de banquetas fue aniquilándose con los años y las consecuencias de construir en desmedida y no dar el espacio adecuado a los peatones.

La vida le ha cobrado factura a su menudo cuerpo, curtiéndole la piel, desgastando sus huesos, su dentadura y su columna.

Desde que la vi, hace ya un par de años, llamó mi atención la entereza con la que empuja la carreta con sus elotes, rellenitos y otras comidas preparadas por ella misma.

Luego de verla caminar, después de esperar un tiempo no tan extenso, desistí de irme en autobús. Ya la señora había avanzado un trecho de una cuadra, con el cuidado de no ser parte de las estadística de ser arrollada por algún conductor imprudente y es que no tiene otra opción, casi sin paso peatonal y su cuerpo sin el soporte necesario para enderezarse plenamente, no podría emprender su recorrido habitual;  decidí darle alcance.

Hacía frío y la abordé preguntándole si podía ayudarle a lo que sorprendida me respondió con un gracias.

Hablando durante aquel tramo, iluminado por momentos y en una penumbra casi absoluta por otros metros más.

Una señora acompañada de un jovencito, probablemente su hijo; se me acercó y dijo claramente: «¡Qué bonito gesto!»; a lo cual no contesté, porque no era para que me vieran o dieran algún premio.

Finalmente serpenteamos por unas calles; ella fue saludando a los vecinos que conoce desde hace muchos años.

Cansada, su cuerpo le pide descanso, pero su voluntad le ayuda a llegar al terreno, que, poco a poco ha ido pagando.

Tras bajar varios metros en lo que parece ser el inicio de un barranco, iniciado con concreto y seguirlo caminando por estrechas callejuelas de piedras sueltas y terminar bajando a la puerta de su casita, de láminas y madera.

En ese momento cuando yo bajaba la carretilla con mucho cuidado, reflexioné acerca de lo verdaderamente importante.

Vamos de un lugar a otro, tratando de «Hacer cosas importantes», corriendo, llegando, sin observar a nuestro alrededor. Y es que sí lo sabemos; están ahí, respirando tu mismo aire, caminando por las mismas calles, viendo el mismo suelo, el mismo cielo, sintiendo el viento frío en el rostro. Pero sin observar, sin escuchar. Despertándote, bañándote, desayunando, transitar hacia el trabajo, el colegio o la universidad, regresando para hacer lo mismo a la inversa para dormir y volver a hacerlo indefinidamente.

Yo espero mantener la ilusión, como esa ilusión en sus ojos, que han visto décadas pasar, visto bondades, violencia, tragedias y dramas, y que aún mantiene ese sueño de poder vivir en su propia casa. Sin desfallecer, con la voluntad a tope, tiene tanto que hacer, que no puede tardarse porque está cansada y tiene que preparar lo necesario para vender, sí, mañana también.

Extendió su mano y agradeciendo como pudo, me dio dos galletitas, que rechacé al principio y que acepté luego de su férrea insistencia y recordar que podría ofenderse con mi rechazo.

Hace casi tres décadas que se mudó hacia su actual hogar, con la esperanza de vivir mejor y no depender de nadie.

El mejor regalo que pude tener, fue haber sido útil y seguir aprendiendo cada vez que la recuerde.

Abismos

Abismos de palabras que ensanchan los días, catapultando la efímera idea de la permanencia y la existencia misma de nuestras vidas.

Nos movemos de forma singular,
sabiendo o sin saber que llevamos la mitad de la vida en este mundo;
la que hemos vivido y la que no falta por vivir.

Mientras que las necesidades se disfrazan de sueños y los anhelos en fantasías. Interpretamos equivocados, todo lo que nos sucede, convocando a todas las neuronas a resolver tales incógnitas.

Y ellas, quejándose por la falta de espacio; yo reclamo su caída demográfica y su fuga en los peores momentos.

Y la perpetua manifestación que producimos, día a día, segundo a segundo, seguirá existiendo independientemente de lo que deseemos.

Nos volveremos a ver,
frescos, lúcidos, fragantes,
reconociéndonos o no. Recordándonos o haciéndonos notar.

Solamente espero que me recuerdes, mientras yo espero poder recordar.

Olvidos

Paraíso inverso,
paralelo y converso.
Frutos de nostalgia,
de silencio terso.

Nos invaden los olvidos
y me apresuro a proteger
mis recuerdos.

Imágenes rotas,
miradas absortas,
que minan mi espacio
que se reduce
a unas cuantas migajas,
a un pequeño grano de arena,
que mucho tiempo atrás,
enormemente fuertes,
detenían el paso del océano
y que poco a poco,
mermaron su fuerza
y su futuro.

Nos invaden los recuerdos
Y me apresuro a olvidar.

Buscando helechos,
calor
y humedad,
navego
y al atravesar tu mar,
desaparecen
los recuerdos
y brotan
los olvidos.

domingo, 7 de febrero de 2016

Silencios

¿Por qué las tardes de domingo son así?
Lejanos recuerdos acercándose súbitamente por la esquina de la calle melancolía y la avenida nostalgia.

Moviéndose constantemente, deambulando por aquí y por allá,
hasta posarse en la moribunda tarde.

Esas horas detenidas, con ese sonido abrumador, silencios y pausas, sin ruidos y sin el tormento del día a día.

Las personas se han ido o ni siquiera salieron; esperando poder descansar, ante la inminente presencia de una nueva semana.

Escuchando ese sonido sordo que se acentúa cada vez más, acompañado de ese sueño pesado que nos vuelve inútiles y pesados, pero así han sido los domingos.

Probando salir de esa rutinaria manera de sobrevivir a la tarde, que viene así, tarde. Cuando menos se le espera y aparece con el candor del mediodía, con el sonido agonizante de los motores que dentro de poco tiempo darán lugar a la quietud de ese momento del día, en el que llega a
su final y mueren parcialmente, el abrumador delirio del recuerdo y la sutileza de haber llegado hasta aquí.

Quedan únicamente el café de la tarde gris y esas pláticas lejanas que se escuchan y sirven para volver a recordar y saber que otra vez vendrá ese sonido que se acerca y se vuelve distante a la vez y nos dará el poder para disfrutar cada instante.

domingo, 24 de enero de 2016

Fragmentos



Fragmentos, momentos, recuerdos y olvidos;
música, luna y sentimientos heridos.
Tenemos el pasado que ante un futuro presenta,
saludándonos con profundos besos
que poco a poco alimentan.

Con las manos unidas que por el frío se enredan
y envuelven sus lenguas en besos de tormenta.

La noche seguirá siendo fría
y las calles de ahora, pasarán al olvido.

Por momentos veo el cielo despejado de la noche
y de pronto me encuentro con una soledad insondable,
pero apacible y pura.

Caerá y seguirá cayendo la noche, sin interrupciones,
bañando las calles de melancolía etérea y luciérnagas sintéticas de luz perenne
que retrasan la caída de la tristeza, no así de la soledad.

Mientras seguimos caminando con el viento gélido de la moribunda noche,
y arrastramos nuestros cuerpos hacia el sol,
su luz y su calor nos abrasa y descongela nuestro interior.

Poco a poco vamos llenando ese vacío con fragmentos de recuerdos,
dejando bastantes buenos y unos tantos malos, por aquello que los necesitemos;
y viajamos y recordamos;  olvidamos y escuchamos esa vieja tonada de guitarra.
Y la luna sigue en el mismo lugar, proyectando su luz hacia las calles desnudas y
caminos polvorientos y nocturnos, cuando su intensidad se lo permite.

Aquí estamos, callados, frente a frente, disimulando aquel pasado y cayendo de nuevo en el presente.

Punto de partida

De forma casi irremediable, volvemos al punto de inicio, tras la sutil aparición de los recuerdos, nos convertimos en esa amalgama de tristezas y alegrías, torpezas e inseguridades que nos hacen ser quienes somos hoy.

Independientemente de lo bueno o lo malo que hayamos querido traer de aquellos días de pronto olvidados.  Cruzando ríos, montañas, fronteras y vergüenzas, nos proponemos o comprometemos a seguir con nuestras vidas, ¡Vaya empresa!

Y cómo no va a ser sorprendente, si cada cosa que emprendemos, que seguimos, compartimos o hacemos, las hacemos de forma automática. Bastaría únicamente con vernos fijamente a los ojos y comprender que cada uno de nosotros tiene el poder y la responsabilidad de hacer lo que nos corresponde.

Enfrentarnos a problemas diarios, monumentales o mínimos, dependiendo de como los veamos. Caminamos de frente, hacia adelante, porque no hay otra forma de avanzar; imaginarnos en otro estado sentimental, mental, físico o geográfico, sólo es una excusa para seguir y seguir.  Caminamos, muchas veces hablando con nosotros mismos, reflexionando algunas veces o tratando de no dormirnos.

Sé que es tedioso para algunos el sólo pensar en pensar, creer que se pierde el tiempo haciéndolo, pero también ese tiempo se perderá infinitamente, muchas veces, cayendo y levantándose y volviéndose a caer y perderse muchas veces más en el olvido que con miedo llamamos sutilmente pasado.

¿Por qué volvemos de nuevo al inicio? Una y otra vez regresamos e imaginamos estar en un momento mejor, cuando podemos crearlo cada segundo, en este preciso instante que ya murió un segundo, pero que renace o se reproduce al mismo tiempo que late tu corazón.

Entonces, llega el momento de colocar los pies sobre la tierra, en el aquí y ahora y darse cuenta que seguimos respirando, seguimos aquí, que podemos cambiar cada mínima cosa que nos propongamos y reflexionar acerca de lo maravilloso que es recordar, pero aún más hermoso es crear nuevos recuerdos.

Nos limitamos a hacer lo que está establecido como un todo, sin dudar ni un segundo en su certeza o falsedad y es aquí el punto de partida para nuevas y grandes cosas y saber que el límite es sólo una línea imaginaria al igual que el ecuador o las fronteras.

domingo, 3 de enero de 2016

Sincronía

Y seguimos huyendo,

uno del otro,

en sincronía,

sin prisas, sin penas,

esperando a que uno de los dos,

sea quien dé de nuevo el paso.

aún cuando el orgullo

y la negación

no dejan que se una

tu boca y mi voz,

por eso,

déjame irrumpir en tus sueños,

que nos sorprenda

la última oscuridad de la madrugada y

que nuestros brazos

nos envuelvan como las sábanas blancas

de tu cama perfumada

déjame irrumpir en tus cama y

despertarte de ese sueño y dejar

que me ahogue con tu aroma,

que acaricia sin tocar,

que lo siento sin besar y

que sueño realizar,

tantas tareas pendientes entre los dos,

mientras que todo se detiene a nuestro alrededor,

te pienso,

camino y pienso,

pienso y vuelo,

vuelvo y de nuevo

te veo frente a mí.