Y voy extraviando cada segundo,
perdiendo otro segundo,
acumulando minutos
en una bodega clandestina.
Ahora estoy en busca de esas horas perdidas en la oscuridad de la noche,
arrebatadas por luces intermitentes que me obligan a parpadear, a volver al sueño, a dormir.
Jugando con los días, paseando con las noches, sobreviviendo a la tarde que murmura, que rehúsa despedirse de mí; sangrando las últimas nubes de ese cielo colapsado por las nubes llenas de humo y claridad sintética.
Pasan así, van pasando, mostrando y escondiendo su belleza
o simplemente soy
un ciego más,
que desesperadamente
vuelve su mirada al suelo
para sentirse y sentarse seguro
y esperar que de un momento a otro,
reaparezcan los minutos, segundos y horas,
que deambularon
como recuerdos por mi mente
hasta sentirlos de nuevo
y aprovechar que los tengo de nuevo...
por un instante,
nada más.
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