sábado, 26 de marzo de 2016

Tristeza

Realmente no pensé en decirlo, pero hay momentos que sobrevuelan en mi cabeza y caigo estrepitosamente al suelo y no me quiero levantar por un buen tiempo.

Respirar profundamente y detenerme a conocer lo que pienso y lo que siento...no sé.

La soledad no se apodera de uno, más bien uno se aleja, se va alejando y viendo, observando a la multitud hacerse diminutas manchas en el horizonte. Procurando que el silencio se convierta en el sonido permanente por uno, dos, tres, cinco minutos.

La tristeza la disfruto a solas, hasta que la eliminación de ese sentimiento, va siendo algo parecido a las despedidas y a los reencuentros al mismo tiempo.

Soledad, silencio, conversaciones ausentes. Recordando momentos, vagando por la noche, encontrando el alba en el más profundo silencio y oscuridad absoluta, aparece , reapace, conmueve y desecha tristezas indeseadas, caminos y carreras perdidas.

Quietud, inquietud. Puntos, líneas, círculos y circunstancias. Me acosté y la tristeza se apoderó de mí. Vacíos infinitamente circulares inundan mi cuerpo y mi mente de la magnificencia estelar y despegarse por un instante de todo y de todos va ensanchando la idea de la soledad.

No es, sino la necesidad de entenderme a mí mismo. Luego de muchos amaneceres y también de muchas lunas me siento indefenso, desnudo y deshecho.

Busco sin esperar esa palabra de aliento, desesperadamente encontrar tu aliento en mi cuello y tus besos en mi boca.

viernes, 25 de marzo de 2016

Calor

Detrás de los sombríos atardeceres,
Fundimos cada cuerpo, a cada segundo,  emanando calores insospechados que derraman miel y sudor y vapor y agonía.

Envolvimos nuestra piel con sábanas blancas, ocultando la pasión, y nos encontramos rodando y rodando y rodeados de vientos de medianoche en un vacío inexistente, inexplicable y oscuro.

Sintiendo tu aliento atravesando mis poros, quemándome la piel, arrastrándome en una decadencia absoluta que rasga mi piel entre sábanas, sudor y saliva.

Vamos hundiendo dientes, mordiendo labios, absorbiendo perfumes y desafiando la gravedad. Limitándonos a nada y prohibiendo detenernos en una ráfaga de calor total.

domingo, 20 de marzo de 2016

Si

Esa tarea incesante de conmemorar cada instante de nuestras vidas, olvidando los caminos transitados, comer sin saborear, respirar y seguir haciéndolo como lo que es...un mero acto reflejo.

Te vas dando cuenta de todo más lentamente de lo normal, escuchas todo detenidamente, observas todo.

Vas distribuyendo los recuerdos, los anhelos y los sueños más absurdos. Ideas inverosímiles desplazándose por cada lugar de tu cabeza. De inmediato algo salta ante tus ojos. Algún sueño no cumplido. Vas, recuerdas todo eso que quisiste hacer y ser hace diez, doce, quince, veinte años atrás y las preguntas que gotean...¿Qué pasó? ¿Qué te detuvo? ¿Qué te detiene? Y muchas cuestiones más.

Prosiguen los «si». Si hubiera decidido esto o aquello. Llegando al punto de ir consumiendo cada uno de esos recuerdos, pensando, analizando y siguiendo con los si hubiera. De repente te encuentras ante la incertidumbre de seguir recordando o seguir hacia adelante. Tanto como un borrón y cuenta nueva o ir y venir, seguir y lamentarse por lo nunca hecho ni empezado o por el contrario, hacer todo lo que nos faltó.

domingo, 13 de marzo de 2016

Redescubriendo a Bob

Acababa de regresar del trabajo, otro día laboral recién terminaba. Aunque faltaba un largo trecho por recorrer para llegar a casa, no encontraba la manera de mantenerme tranquilo. Y es que había pasado medio día y no mermaba el dolor de cabeza. Era un dolor seco, sofocante y por demás, desesperante.

Supuse que escuchando la música de mi lista inconclusa sería suficiente para remediar ese suplicio menor, menor que otras veces. No resultó, estaba cansado de las mismas canciones.

Realicé una escala por un café y así disminuirlo...al fin había llegado y lo tomaría gustosamente.

Después de haberlo bebido sin resultado aparente, me dispuse a llegar a la casa. Luego de varias horas esperando llegar, entré a mi habitación y decidí que lo mejor sería recostarme un momento y si lograba dormir, mucho mejor.

Opté por agotar los recursos a mi disposición. Un par de aspirinas, música y explayarme en la cama. Busqué rápidamente en youtube, pero no me convencía nada. Seguí un par de minutos más y redescubrí a Bob Dylan; dejé que las pistas sonaran suavemente a un extremo de mi cama y al parecer, media hora después, todo el malestar había terminado; tocando las puertas del cielo y sabiendo que las cosas habían cambiado.

Se fue la tarde

La cabeza remueve sus pensamientos en un constante ir y venir;
atravesando de manera impaciente
todos sus recuerdos vertidos.

Reanudando la marcha,
camina y camina
con rápidos destellos de momentos
y luego descansando,
poco a poco aminorando
y calmando el ritmo.

Se fue, allá va otro atardecer
ganado y perdido a la vez.

Se comunicó conmigo de nuevo,
como cada tarde;
Presté atención ésta vez,
atesoré cada milésima de segundo,
la cadencia,
el ritmo,
su luz;
era impasible,
importante e hipnótica su imagen.

¿Cuánto fue?
- dos, tres, cinco minutos;
nacer y morir
y volver a nacer más tarde.
¡Yo qué sé!
Nubes que van creciendo,
desapareciendo y volviendo a crecer,
degenerarse y volverse nada;
persistiendo, resistiendo,
muriendo, sangrando y naciendo.

¡Cuánto tiempo más pasará!
¡Por cuánto tiempo más soplará el viento!

Se irán lejos, se quedan cerca, husmeando, humeando, humedeciendo;
Lloviendo, sonrojadas llorando.

Se irá un tiempo su resplandor, con ella,
la soledad.
Sumergiendo las penas
en la cuneta congestionada,
va removiendo sus entrañas.

Recordando los majestuosos celajes
que una tarde hicieron
su luz y su temor,
viendo cara a cara al águila y al sol.

sábado, 5 de marzo de 2016

Olor/dolor/calor

Alejándome dibujo, confío o escribo, 
acercándome observo, escucho y tiento.
Atravesando líneas rectas, curvas y sugerentes.

Realizo murallas de silencios incómodos y también puentes deliberadamente ruidosos.

Imagino y recreo la paciencia y me vuelve a aburrir la idea que de repente todo se repita.

Y aparece ese cansancio insistente, persistente y contraproducente.
Imaginando se puede hacer todo, se puede ser cualquiera o no ser nada o nadie. Mirando alrededor y siendo testigo de todo y a la vez de nada...de nadie.
Y las noticias... como programa de éxito o la carencia de nuevas experiencias, siguen siendo las mismas; otra temporada similar a la anterior, otros rostros, otros dineros, otros espectadores.

Todos esos lugares, amigos y amores; rincones, alcohol y tabaco o lo que queda de ellos, se va esparciendo e impregnando en la memoria y no vuelven a la memoria, no cuando quiero, sino cuando más se necesitan.

En la tarde invariable con aroma de café, esperas y luces que convergen para recrear, crear o borrar la imagen, ese dibujo inconcluso dentro de mis ojos; a la espera de esas notas, esas noches y ese olor/dolor/calor.