martes, 5 de julio de 2016

Las horas

Las horas,
de los relojes caen.
Caen como las hojas de los árboles otoñales.
Y crujen con el paso del tiempo y tu presencia.
Presencia que se desvanece bajo la sombra del tiempo.

Ese tiempo irremediablemente atroz, que deja tu sombra y tu adiós.

Adiós, que permanece ensombrecido.
Ensombrecido por la espera de tu encuentro y
estás ahí, a la espera del rayo de luz que se esconde.
Se esconde y no aparece.

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