domingo, 24 de enero de 2016

Punto de partida

De forma casi irremediable, volvemos al punto de inicio, tras la sutil aparición de los recuerdos, nos convertimos en esa amalgama de tristezas y alegrías, torpezas e inseguridades que nos hacen ser quienes somos hoy.

Independientemente de lo bueno o lo malo que hayamos querido traer de aquellos días de pronto olvidados.  Cruzando ríos, montañas, fronteras y vergüenzas, nos proponemos o comprometemos a seguir con nuestras vidas, ¡Vaya empresa!

Y cómo no va a ser sorprendente, si cada cosa que emprendemos, que seguimos, compartimos o hacemos, las hacemos de forma automática. Bastaría únicamente con vernos fijamente a los ojos y comprender que cada uno de nosotros tiene el poder y la responsabilidad de hacer lo que nos corresponde.

Enfrentarnos a problemas diarios, monumentales o mínimos, dependiendo de como los veamos. Caminamos de frente, hacia adelante, porque no hay otra forma de avanzar; imaginarnos en otro estado sentimental, mental, físico o geográfico, sólo es una excusa para seguir y seguir.  Caminamos, muchas veces hablando con nosotros mismos, reflexionando algunas veces o tratando de no dormirnos.

Sé que es tedioso para algunos el sólo pensar en pensar, creer que se pierde el tiempo haciéndolo, pero también ese tiempo se perderá infinitamente, muchas veces, cayendo y levantándose y volviéndose a caer y perderse muchas veces más en el olvido que con miedo llamamos sutilmente pasado.

¿Por qué volvemos de nuevo al inicio? Una y otra vez regresamos e imaginamos estar en un momento mejor, cuando podemos crearlo cada segundo, en este preciso instante que ya murió un segundo, pero que renace o se reproduce al mismo tiempo que late tu corazón.

Entonces, llega el momento de colocar los pies sobre la tierra, en el aquí y ahora y darse cuenta que seguimos respirando, seguimos aquí, que podemos cambiar cada mínima cosa que nos propongamos y reflexionar acerca de lo maravilloso que es recordar, pero aún más hermoso es crear nuevos recuerdos.

Nos limitamos a hacer lo que está establecido como un todo, sin dudar ni un segundo en su certeza o falsedad y es aquí el punto de partida para nuevas y grandes cosas y saber que el límite es sólo una línea imaginaria al igual que el ecuador o las fronteras.

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