lunes, 21 de diciembre de 2015
La tarde
La conocí un miércoles,
en una calle cualquiera,
en donde no había nadie que importara.
Estaba ahí,
conmigo,
nerviosa y abrumada,
aunque en mis sueños
sucumbíamos el uno al otro.
Tan cercana y a la vez tan lejana,
aproximada y distanciada,
Su aroma perfumaba mi boca y
mis besos silenciaban la tarde.
La vergüenza nos desamparó esa tarde y
la pasión de su boca y la mía,
unidas por un sueño cálido, suave, febril.
absorbimos nuestra esencia,
cada vez con mayor pasión,
para que se grabe en mi recuerdo
y se guarde en tu corazón,
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