Navego a través de la noche espesa,
Hasta llegar al amanecer,
que me encuentra llegando
al otro lado del océano del día.
En las sombras profundas te tenía en mente,
No podía, no podía ver ni siquiera mis manos,
Cerré los ojos un momento, para saber que estabas allí, adonde quiera que yo iba.
Instantes bajo la tormenta,
minutos después reinó la calma,
acechando el frío de frente,
disfrutando del tiempo que te tenía en mente.
Aunque la lluvia amenazante
escupía relámpagos,
las nubes luchando entre sí
y yo en medio de esa batalla,
escuchando a lo lejos tu voz.
Y las sombras van cayendo vencidas,
ganando esta batalla,
no ha amanecido,
todavía.
Y se mueren las sombras
a causa de la luz del día, sé que las volveré a ver... de nuevo,
por la noche, pero ya te habré visto,
Llegaré a verte.
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