Aquella anciana,
Que con un simple gancho sostenía
El algodón de sus cabellos,
En esa tarde marchita
Con el sol entre sus dedos,
de los últimos domingos
Perdidos en el anhelo.
Y aquí está la vida,
Persiguiéndonos a cada segundo
Atormentando a todo el mundo.
Esperando que alguien llegue a su encuentro,
Se va apagando poco a poco en los días.
Aquella anciana que perdía
La nostalgia del ayer en su mirada,
De ese ayer que se le acaba,
De esa noche que ya no será día.
Y aquí está la vida,
Persiguiéndonos a cada segundo
Atormentando a todo el mundo.
Y aquí está todavía,
La vida que no acaba
Es su día que termina.
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