Una sola vez había visto su rostro
iluminado por la suave luz de las velas
En esa noche oscura y fresca.
No había dejado de observar a
Esa misteriosa mujer
que acaparó mi atención
entre el ritmo de la música
y el sorbo de café.
Cuando la música me embriagó,
su mirada me detuvo y me absorbió,
observando mis pupilas
que en vitrinas
disimulaban ver
hacia la tenue iluminación del lugar,
su mínima sonrisa.
Yo la vi y ella me vio también
La quería ver de nuevo y pensé
Que pasamos por caminos inconclusos
Dividiéndonos en miles y
Dejándonos confusos
intentando absorber cada momento
Que la veía y mi vida
caminaba lentamente
Coleccionando en mi memoria
la mirada, los aromas
y la intriga que me quema
sin saber si pensaría en mí
alguna vez,
mientras que yo,
espero que sepa
que pienso en ella
Desde el primer momento
En que la vi.
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