El tiempo me ha enseñado
a no respetar los tiempos,
El sueño me mostró
que los sueños pueden dejar de ser,
para solamente ser.
quiero que sepas algo,
que he sabido desde hace mucho,
que imaginé en esos sueños locos,
que dibujé con ese carboncillo desgastado, borrando los errores que yo mismo le había hecho para gustarme menos y no pude.
Los amores fallidos
me enseñaron
que aunque duela,
uno no muere de amor
ni por amor, sino al contrario
y que podemos volver a soñar
y a hacer y ser nuevamente nosotros.
Que la compañía puede ser grata,
pero el cariño, amor y deseo
eliminan minutos perdidos,
encontrando la excusa necesaria para resolver
el enigma de cómo volver a amar.
Comprendí que es prudente callar,
pero es necesario decir lo que siento.
Las calles solamente
me muestran soledades enlatadas,
música encapsulada y sombras tristes,
largas y oscuras.
La lluvia de este trópico que no refresca,
pero que aumenta las expectativas
de eliminar los calores perennes de estas latitudes,
me enseñó a desearla
aunque amontone caras largas,
mojadas y cansadas.
A pesar de esas cosas buenas
y otras no tanto,
siempre has tenido cabida en mi cabeza,
en mis pensamientos.
Entendí que esa sonrisa es especial,
pero no es por mí,
tampoco tu olor,
aun teniéndolo presente en mi mente.
Tampoco tu presencia,
Aunque nos veamos de frente.
Eso me mostró el tiempo,
Eso me enseñaron mis sueños,
Eso me lo dijo tu sonrisa,
Para que sepas lo que me has enseñado.
Eso que nunca será
sábado, 28 de abril de 2018
Quiero que sepas
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