domingo, 13 de septiembre de 2015

¿Qué pasa con la felicidad?

Mucho ha ocurrido últimamente en todo el mundo, bueno, eso pasa todo el tiempo...aunque todo -ahora- me resulta más interesante que antes, por no decir sorprendente.  Durante el día, me atrevo a decir que usamos, ¿o gastamos? el tiempo en buscar cómo fue que sucedieron las cosas que nos pasan, en lugar de aprender de ellas o por lo menos, pensar en la solución, creo que fue Einstein quien dijo algo parecido; que usamos el 90 % del tiempo en buscar el problema y la solución le dejamos un mísero restante 10 %, parafraseando, claro está.

Todos los seres humanos estamos en la ¿eterna? búsqueda hacia lo que consideramos nuestra felicidad, pero regresando unas líneas, ¿buscamos la felicidad o estamos disfrutando de ella? - Seguimos en el problema o buscamos solucionarlo -

Aquí entramos en un campo minado, algo inexplorado o por lo menos agreste, se trata de la situación "minutaria" de cada uno de nosotros.  Sí, libramos batallas diarias, por hora e incluso minutos y todo eso, sumado a ello, la incontenible continuidad del tiempo que hacemos o que nos hace.

El ser humano en sí, es fascinante, desde cualquier punto de vista, es como una galaxia lejana. Y cuando hablo de campo minado, hablo precisamente de eso, minas. Seres humanos conscientes o no de lo que hacen, pero que cada acción que toman o dejan de hacer, afecta de cualquier forma su alrededor y no digamos de su propio interior. Explosiones, implosiones y repercusiones en el minuto a minuto de cada uno.

Qué nos afecta, qué nos perjudica, qué nos alivia, qué nos sana, son tantas cosas que buscamos o que se nos atraviesan como jeringas dentro de la piel, pero únicamente nosotros somos quienes tenemos todo el derecho de dejar entrar o no, pensamientos, acciones, sentimiento o personas, cualquier cosa.

Lo casi absolutamente irremediable en la vida de la persona son las decisiones que se tienen que tomar. Aquí nos encontramos ante la disyuntiva entre el bien y el mal, lo bonito y lo feo, lo sucio y lo limpio, lo políticamente correcto y su contrario, la paz y la violencia, el sexo y la castidad. De cuanto tiempo disponemos, pues, dependerá del que queramos darle, entregarle, regalarle. Sí, suena extraño, pero somos vehículos cargados de sentimientos, pensamientos, sueños y deseos y de nosotros dependerá el quedarnos durmiendo o despertar y levantarnos para seguir buscando nuestra felicidad y no esperar que nos caiga por el puro efecto de la gravedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario